A De Burgos rogando y con el mazo dando

Con un penalti inexistente más que dudoso señalado por el árbitro en un piscinazo de Dani Rodríguez a los seis minutos, el Mallorca encarriló una goleada tan impensada como inédita y no por ello menos merecida, sobre un Celta que, crecido tras sus últimos resultados, menospreció al antepenúltimo clasificado cuyos jugadores convirtieron en goles casi todas sus llegadas y mostraron en todo momento un mayor grado de intensidad y anticipación.

ALINEACIONES:

R.Mallorca.- Reina (3), Pozo (2), Valjent (1), Raillo (1), Lumor (1), Baba (1), Salva Sevilla (2), Dani Rodríguez (1), Take Kubo (1), Budimir (2) y Cucho (2).

Minuto 41, Gámez (1) por Lumor, lesionado. Minuto 73, Chavarría (-) por Budimir y Febas (-) por Dani Rodríguez. Minuto 82, Trajkovsky (-) por Salva Sevilla y Lago Jr. (-) por Take Kubo.

R.C. Celta.- Rubén (1), Kevin (0), Murillo (1), Araujo (0), Olaza (1), Bradaric (2), Okay (0), Rafinha (1), Denis Suárez (0), Santi Mina (0) y Aspas (0).

Minuto 27, Nolito (1) por Denis Suárez, lesionado. Minuto 45, Smolov (1) por Okay. Minuto 61, Brais Méndez (1) por Santi Mina. Minuto 70, Aidoo (1) por Kevin y G.Fernández (0) por Rafinha.

ARBITRO:

De Burgos Bengoetxea (0) del Comité Vasco. Pésimo. Se tragó el penalti contra el Celta cuya precipitación trató de justificar con una consulta al Var que duró seis minutos, tras lo que prevaleció su errónea decisión. Luego quiso compensar pasando por alto algunas faltas intrascendentes y, sobre todo, con otro penalti, esta vez contra el Mallorca por un imaginario empujón de Pozo sobre Santi Mina. Decepcionante arbitraje.

GOLES:

Minuto 6, la defensa celeste se entretiene en sacar un balón del área, Dani Rodriguez entra a por uvas y se tira en cuanto pasa junto a Santi Mina. El árbitro decreta penalty que transforma Budimir a la derecha de Rubén. 1-0

Minuto 26, el Cucho conduce en paralelo a la portería y en cuanto encuentra ángulo lanza ajustado al palo izquierdo de la meta visitante. 2-0

Minuto 40, jugada trenzada parecida a la anterior, ahora es Pozo quien cruza de derecha hacia el centro y tira cruzado y raso junto al poste. 3-0

Minuto 48, Pozo y Santi Mina van en pos de un balón en el área local, el delantero cae al sentir el roce del defensa en la espalda. Otro penalti de regalo que transforma Iago Aspas por alto y cerca de la escuadra. 3-1

Minuto 52, pase en profundidad de Salva Sevilla sobre Budimir, que gana en carrera a Araujo y supera fácilmente al portero. 4-1

Minuto 60, Salva Sevilla de tiro con la diestra desde el borde del área. 5-1

COMENTARIO:

Más allá de los errores, decisivos o no, de un árbitro incompetente, no hay quien discuta la victoria de un Mallorca desconocido sobre un Celta desfigurado. Desde su propia alineación (Nolito en el banquillo) el conjunto gallego viajó con exceso de equipaje, la bolsa de su partido contra el Barça, un peso que no se quitó de encima pese a sus intentos de superar el mal trance de un marcador adverso antes de la primera respiración agitada, traducidos en dos vicegoles frustrados por un portentoso Manolo Reina ante un tiro de Bradaric y un cabezazo de Murillo que pudo haber traspasado la línea, aunque no completamente. Luego más bien fue un quiero y no puedo cuyo mazazo definitivo recibió cuatro minutos después de haber reducido distancias mediante devolución de favor arbitral.

Cuando un equipo pierde con la diferencia que se pudo observar en Son Moix, donde el candidato al descenso parecía el once vigués y el liberado el mallorquín, siempre se instala la duda entre quién fue realmente bueno o es que el perdedor resultó malísimo. En este caso deberíamos encontrar equilibrio en el término medio, una perogrullada en definitiva. Pero el caso es que mientras el ataque rojillo surgía trenzado, bajo la dirección orquestal de Salva Sevilla y la interpretación brillante y sin partitura de sus compañeros, la zaga celtiña olvidaba sus deberes, sin presionar, sin tapar, sin tensión. Y así pasó lo que pasó.

Al contrario que ante el Leganés, Vicente Moreno mantuvo el tipo y el dibujo de su equipo. Ni con tres goles de ventaja envió un mensaje conservador acumulando hombres en la retaguardia, sino que, bien colocados, les animó a sentenciar el marcador sin correr riesgos, más bien aprovechando la mayor velocidad de sus bandas -Pozo, Kubo, Cucho- para sorprender a un rival que atacó cuanto pudo, pero sin orden, concierto y, desde luego, ningún acierto. Por eso y en orden a sus respectivos méritos, el malo fue De Burgos Bengoetxea; el feo, el Celta y el bueno, el Mallorca. Lástima que no hubiera público, ni música. La ocasión lo hubiera merecido.