Nueva temporada, rancio sabor

Pues si, empieza la temporada 2020-21. Veremos lo qué dura y cómo. No han cambiado muchas cosas, por no decir ninguna. Fachada, pura fachada. ¡Ah si!, perdón. En la primera jornada solo hay partidos sábado y domingo. Ahora que no hay público lo mismo da, pero no habíamos caido en que al celebrarse los consejos de ministros cada martes, no era cuestión de tener a sus excelentísimos trasnochando para ver un partido de liga. Y excelentísimas, si. Disculpen el desliz, es la falta de costumbre.

Al margen de novedad, efímera o permanente, todo sigue igual. La Federación Española y la Liga Profesional a bofetada limpia y el presidente de los árbitros, acompañado de los ilustres miembros del Comité Técnico, Undiano Mallenco y Clos Gómez, han tenido que recordar a sus discípulos que mano es cuando el balón toca en cualquier parte del brazo por debajo de la axila. A lo mejor es que alguno no sabe dónde está la axila o el hombro, salvo que sea el de Benzema.

El entrenador del Mallorca no entiende que el mercado de futbolistas continúe abierto una vez iniciada la competición. Ni él, ni nosotros, ni nadie. Lamentablemente no es lo único incomprensible dentro del negocio del balón. Los agentes mandan más que Rubiales, Tebas y Florentino juntos. Que Bartomeu, ya no. Pero no no nos quejemos, asi el director de fútbol, Pablo Ortells, gana tiempo para deshacerse del lastre que todavía tiene. Se ha ido Buenacasa al Hércules, uno menos. Tener que llamar a Arizona cada vez que se ahorra o se gasta un euro, ha de ser una lata. Con lo que cuestan las llamadas. El operador de turno, feliz. No los menciono para no hacer publicidad gratuita lo que, con razón, mi antiguo jefe, Manuel Martín Ferrand, calificaría de cursilada.

Angel Herreros le ha montado a Bestard, bipresidente de la Territorial Balear y de la Gestora nacional, una asamblea telemática. La modernidad consiste en que Menorca e Ibiza tendrán un ascenso directo cada uno desde regional. Paridad interislas. Como si fueran del Govern. En el postureo al uso se parecen bastante.

A mi, ¿qué quieren que les diga?, todo esto me parece una cutrez más propia de principios del siglo pasado, que de veinte años dentro del centenario vigente.