A las pruebas me remito
Emitir criterios, valoraciones o analizar partidos ajenos al del Mallorca no es el objetivo de este blog. Hace años, escribiendo en Diario de Mallorca, me pusieron en mi sitio. Me ofrecí a escribir para los periódicos del Grupo Moll en general, todavía no habían adquirido el Grupo Zeta, y el director desestimó mi desinteresada oferta con un rotundo: «como tú hay más de un redactor en cada cabecera que escribe igual». Punto pelota. Así que no voy a opinar sobre el Barça-Madrid, pero si del «politico» arbitraje del canario Hernández Hernández y su colega en la cabina de VOR, Martínez Munuera.
En mi opinión se han dado cuatro jugadas determinantes y mal resueltas. La primera y más evidente, el fuera de juego de Mbappé que termina en el claro penalty del portero del Barça y el primer gol de la tarde. Desde el VAR se da por válido el gol pero, a diferencia de otras acciones, no se muestra el gráfico del fuera de juego automático. ¿Despiste del técnico o fallo informático?.
Luego viene la consulta por un brazo abierto de Tchouameny ya en la segunda parte. Una pena máxima clara que el árbitro principal desatiende pese a ser advertido desde el VAR, mientras los narradores discuten la apertura del ángulo descrito por la extremidad del francés. Si le llaman a ver la pantalla debemos interpretar que será porque allí creen que la acción es punitiva, sin embargo Hernández Hernández ratifica su errónea decisión. Se ha castigado mil veces esta acción en otros partidos sin tanta «medición».
El tanto anulado a Mbappé por fuera de juego tras un cabezazo de Tchouameny a la salida de un córner es más que evidente aunque no tocara el balón, pues intenta rematar e interfiere claramente sobre la posible acción del portero local.
Finalmente el mismo criterio aplicado para no sancionar la mano en el área del Madrid, no se estima en la jugada individual en la que Fermín marca un quinto gol del Barça después de tocar con la mano en carrera para salir hacia la portería. O entonces era penalty y ahora no se puede conceder el gol o, por el contrario, si aquello no se pita, tampoco se puede anular este tanto.
Conclusión: partido y resultado al margen que no corresponde debatir en este blog, Montjuic ha sido escenario y ejemplo de como se manipulan encuentros en función de los equipos en disputa y su influencia en los árbitros, la Federación, la Liga de Fútbol Profesional y, como consecuencia, en el resto de competidores. El presidente de la RFEF lo llama «la marca España».