El cliente es la televisión

Pecaré de atrevido y seré masacrado de manera inmisericorde si confieso que la Supercopa de España, esta la Federación Española de Fútbol y Gerard Piqué montan en Riad, aún me interesa menos que el Mundial de 48 equipos. Una prueba fehaciente, el «catch» a cuatro de Rubiales con los coronados en la liga y la Copa del Rey, de lo poco o, mejor dicho, nada, que las aficiones de cada equipo y el público en general,  importan a los dirigentes institucionales y a los dueños de las SAD. No necesitan a nadie para montarse banquetes en Arabia Saudí.

Mientras en Gran Bretaña, se aprovechan las fechas navideñas para celebrar el «Boxing Day» y llenar los estadios a tenor de los días libres navideños y las vacaciones escolares que permiten a las familias ir al fútbol, en España el descanso es para los futbolistas. Lógico este año por la imposición del Mundial de la FIFA. La excepción servirá para confirmar la regla. En Inglaterra también hay televisión, el reparto de cuyos derechos es, por otra parte, más equitativo que aquí. La Liga de Fútbol Profesional, regida por Javier Tebas, atiende a otras cosas. Mientras haya «tele», que vaya al campo quien pueda o le dé la gana. Total cobran lo mismo.

La genial idea de organizar partidos amistosos de selecciones autonómicas, felizmente duró menos que la careta de un telediario. Por esta vez y gracias a Qatar si habrá partidos en vísperas de Nochevieja y Año Nuevo. Para algunos mejor prescindir del turrón que atragantarse con las uvas.