El segundo equipo de las Islas Baleares

Conservo buenos amigos en Ibiza. Algunos de ellos miran de reojo al club que ha montado Amadeo Salvo, aunque no dudo de que se alegran de su ascenso y de que haya empezado la liga con decoro. Debo una visita a la Isla en la que debatí largamente con Juan Gallego en los tiempos de Evaristo Carrió y antes Manuel de la Torre, de Solano y de Alfonso. Luego como mis colaboraciones en Radio Juventud y Ultima Hora no me alcanzaban para llegar a fin de mes, conciliaba mi trabajo periodístico con la representación de una firma discográfica, Hispavox, que me permitía viajar allí una vez cada treinta días.Años más tarde ya como director regional de Antena 3 de Radio, nueve emisoras en marcha una de ellas en dificil competencia con Los 40 y la Onda Cero de Concha García Campoy. Comía invariablemente en Casa Alfredo, siempre bien atendido por Juanito, su madre en la cocina. Un emporio gatronómico que aun perdura. No dejo de recordarle al Labi Champion que me guarde una silla en la mesa que compartiremos, eso espero, con ellos, con Darder. Para hablar de fútbol, de qué sino. Hasta jugué un partido de delantero centro con Abel Matutes de defensa central como anfitrión. No me pegó muchas patadas, lo reconozco. No hacía falta. No sé si me dará tiempo para saludar a Toni Planells, metido con su tele y su periódico.

Para mucha gente Ibiza es sinónimo de fiesta, de turismo, de playas y «bollit» de peix. Para mi respira fútbol, ya ven. No ahora con la escuadra celeste de Carcedo, que tiene toda la razón cuando afirma que la Segunda también tendría que parar cuando hay selecciones. Otra voz que clama en el desierto. Creo que a este equipo hay que prestarle más atención, también desde Mallorca, quiero decir. Mal que le pese a ciertas personas, ahora mismo es el segundo equipo de la Comunidad, solo por detrás del Mallorca. Sin olvidar las raíces, el otro C.D. Ibiza, la Penya Deportiva de Santa Eulalia, de incansable labor. El San Rafael.

Si, he de volver a Ibiza. No sé cuándo. Antes de palmar si es posible. Y no es que vaya a hacerlo, al menos que yo sepa y por el momento. Aunque alguno se alegraría, eso es inevitable.