La clave está en el «así»

La mayor tiranía del fútbol es la de los resultados. Ni siquiera cuando la prensa, ni la radio ni la televisión, era el cuarto poder, influía más que el marcador en las decisiones de los clubs, desde el despido de los entrenadores a la dimisión de los presidentes. A estos nunca les echan sino se van por su propio pie o, en suma, por el oprobio de las derrotas.

A Florentino Pérez, por poner un ejemplo reciente, no le sacarán por haber perdido su curto torneo de la temporada, ese Mundialito con el que esperaba paliar el fracaso de la temporada que había empezado con la flor heráldica de Mbappe. Tuvo que dimitir en una vida anterior tras perder por 2 a 1 en Son Moix contra el Mallorca. Hay partidos que matan.

Al hilo de esta última decepción de la temporada merengue salteada por las precipitadas conclusiones respecto a su nuevo entrenador, Xabi Alonso, y determinados jugadores a cuyos pies se han extendido mullidas alfombras, Alfredo Relaño, colega del AS, ha dado en el clavo: «Una cosa es perder y otra perder así». El secreto, en efecto, radica en el «así».

Si el fútbol fuera un deporte de caballeros, adjetivo que se le queda ya muy lejano, hace tiempo nos habríamos puesto de acuerdo en que lo importante no es ganar o perder, sino la forma en que un equipo alcanza la victoria o es sometido. No siempre el triunfo encierra honor y mucho menos orgullo, igual que puedes ceder el lance con la honra a salvo. Cada técnico, con sus colaboradores, analiza la batalla más atento a su desarrollo que a los goles. No tanto los directivos, accionistas o lo que sean, faltos del mínimo conocimiento de la materia que les alimenta.

De ahí la dictadura que abarca del 1 a 0 al 0 a 1. La ecuación es igual a «así», ni más ni menos. Al contrario de lo que decía Bilardo, jugar bien no siempre es ganar. El Mirandés fue el mejor equipo de Segunda y no subió, pero la gloria no se la quita nadie.