Los confiados van al infierno

Los follones arbitrales de la semana sumados a los habituales desmanes antiracistas de Vinicius, casualmente el único futbolista de color que tiene problemas al respecto, ni siquiera Tchuameny o Camavinga y Rudiger dentro de su mismo equipo, las confrontaciones de Champions y la llorera del Barça por los supuestos atropellos sufridos en Girona, han copado toda la atención mediática hasta el punto de olvidar que se ha disputado el Levante-Villarreal aplazado en su día con victoria visitante 0-1, que mantiene a los granotas seis puntos por debajo del Mallorca.

La escuadra de Montilivi junto con el Getafe han dado importantes pasos para escapar del pelotón de los peores. De hecho ya se distancian a cinco puntos del conjunto que prepara Arrasate y aquel grupo de amenazados que llegó a ocupar la mitad de la clasificación, se ha reducido a media docena: Sevilla, Alavés, Valencia, Elche y Rayo, además del inquilino de Son Moix. Río menos revuelto, menor ganancia de pescadores. Mientras del primer clasificado al tercero hay ¡15 puntos! de diferencia. ¿Qué clase de liga es ésta?.

Hay que tomarse el dato muy, pero que muy en serio porque si el viaje a Vigo y la visita de la Real Sociedad no generaran un bagaje de al menos tres puntos, dos empates no valdrían, la situación que en estos momentos es alarmante, subiría al nivel de alarmante y no digo preocupante porque ni a los dueños ni a los ejecutivos parece que les preocupe lo más mínimo, según se desprende de sus más recientes declaraciones y discursos.

Los brotes verdes que asoman de tarde en tarde, como ocurrió contra el Sevilla, son inmediatamente pisoteados apenas en la jornada siguiente. El recurso de la dupla Virgili-Muriqi se ha revelado insuficiente y nadie y mucho menos en la oficina, ha logrado detener ni obturar la enorme vía de agua que amenaza con derivar en inundación.