Ni tanto, ni tan calvo

La mesura es otra de las virtudes que ha pasado de moda. Todo tiende a la exageración, a los extremos; blanco o negro, sin escalas de grises. El Mallorca no ha pasado de preocupar por su juego poco convincente a entusiasmar por haberle ganado claramente a la U.D.Las Palmas. Las campanas no pueden volar, suelen estar sujetas, lo único que vuela, además de los pájaros y algunos insectos, son los tiros.

En el haber de Luis García y solo en relación al último partido, cabe destacar su confianza en un jugador razonablemente discutible y bastante discutido, en Antonio Sánchez al adaptarlo a una posición muy delicada en la que no le habíamos visto nunca, a pesar de que, salvo de portero había jugado casi de todo. Es justo reconocer, aciertos y errores al margen, la entrega y el sacrificio desplegados. Ahora, igual que en los casos de Alex Sala y Pablo Torre, habrá que ver si mantienen el nivel y la mejoría extrapolable al conjunto del equipo. Sin tirar cohetes, por supuesto, aunque también vuelen.

¡Ojo!. Tampoco es cuestión de exigir la victoria en Ipurúa, estadio a visitar el próximo sábado. El Eibar, lider hasta ahora incontestable, no puede ser el profesor que apruebe o suspenda un examen puntual, como la floja entidad de los canarios en Son Moix no sirve como baremo a la hora de medir la recuperación dinámica del equipo, resultados aparte.

De momento la cuesta de octubre del calendario se ha cubierto con cuatro puntos de nueve en disputa, una derrota, un empate y una victoria. Ahora quedan dos salidas consecutivas, la de esta semana y la de Butarque para enfrentarse al Leganés. Se habrá alcanzado casi el primer tercio de la competición y podremos intuir algo más sobre el futuro. Partido a partido para los protagonistas, pero no para quienes nos exigimos el análisis de la regularidad sea cual sea el sentido de su línea de coordenadas.