Querer es poder

Si, todo dudamos de que en las oficinas de Son Moix alguien se haya sentado a debatir seriamente la capacidad de la plantilla y lo que necesita para competir en primera división con mayor éxito y dignidad que en su último, reciente y efímero paso.

La propiedad acumula un empate técnico ascensos y descensos, uno de ellos a Segunda B, sin haber explicado en ningún momento el alcance de su proyecto, si es que hay algo más de lo que ya hemos visto. De hecho la base del vestuario es la misma que la del tercer nivel del fútbol español sin que sepamos si los dueños quieren y no pueden, no quieren pero pueden o ni quieren ni pueden.

Querer es poder, pero presentar cada renovación como si fuera la del mismísimo Messi por el Barça y apostar por futbolistas en regresión como Angel, ex goleador que viene de complemento en un equipo que ha coqueteado con el descenso como es el Getafe, tampoco es para entusiasmar a nadie, por mucha ilusión que la continuidad de los Abdón, Antonio Sánchez o Salva Sevilla genere sentimental y anímicamente.

Tampoco hace falta perder la cabeza y la bolsa. Al más lego en la materia se le ocurren refuerzos de verdad que seguro rondan sobre la mesa de la dirección deportiva y sin recurrir a clubs de campanillas. Una lista de plata con incrustaciones, eso si, de oro. Morlanes, Balliu, Robertone (Almería), Sielva (Ponferradina), Bernardo (Girona), Advíncula, Isy y Fran García (Rayo), Jonathan Silva (Leganés) Djurdjevik (Sporting). Evidentemente sin nombrar jugadores del Espanyol o traspasos previsiblemente inalcanzables como Umar Sadiq (Almería). Es una relación totalmente subjetiva, por supuesto.

Pero si Sarver, Kohlberg, Le Saux y demás socios, porque seguro que Ortells no, creen que existe lo bueno, bonito y barato, sencillamente no saben en qué deporte están y mucho menos aun en qué negocio. Lo bueno, bonito y barato se lo tiene que fabricar uno mismo y, la verdad, no parece que se avance nada o casi nada por esta vía.