Sin competencia interna
El potencial de la plantilla del Mallorca es muy similar al de la pasada temporada, un motivo más que justifica la extrañeza de un primer tercio de liga tan diferente para mal. Salvo el fichaje de Jan Virgili que mejora las prestaciones de Asano, la dirección deportiva que encabeza Pablo Ortells no estimó necesario el fichaje de un futbolista diferencial capaz de dotar de un salto cualitativo al plantel. Si lo había hecho un año antes con la incorporación de Sergi Darder, que a día de hoy ha rendido por debajo de lo esperado, pero a costa de desprenderse de Kang in Lee, el arma secreta de Javier Aguirre que nunca fue Muriqi aunque pareciera lo contrario.
Arrasate no dispone de demasiados recambios ofensivos, pero la escasez de goles nos impide meditar con mayor profundidad si el problema no está en la defensa. Incluso en partidos terminados con empate en Palma, con el Celta y el Levante, ambos visitantes gozaron de oportunidades clarísimas para empeorar sendos resultados resueltos debido a la inspiración puntual de dos zagueros: Mateu Morey y Maffeo. Pero hemos de caer en la cuenta de que los cuatro de atrás, Raillo, Valjent y Mojica además de aquel último, son los mismos desde hace tropecientos partidos, el tiempo pasa y la falta de repuestos incide en la ausencia de la menor competencia interna como causa de motivación.
Ni el técnico ni el director de fútbol lograron acometer la imprescindible tarea de subir el nivel del vestuario, sin olvidar que ni siquiera contaban con Maffeo y que de dos porteros en pugna por la titularidad, hemos pasado a uno y un suplente por hacer. Todo ello se traduce en un riesgo excesivo porque, aunque Jagoba, valiente, sentó al kosovar y al de Artá en La Cerámica, sabe que no podrá repetirlo muchas veces ya que, finalmente, no hay otro delantero centro, ni tampoco un cerebro como el de Sergi. Se equivocaron de referencia al tomar la medida sobre el cómputo de la temporada, en lugar de considerar solo el de la segunda vuelta que era la real, la más reciente.
