Una columna sin vértebras
Después de ascender al Mallorca a primera división desde Segunda B, lo único que Vicente Moreno le pidió a Molango fue que fichara a cinco jugadores con experiencia en la máxima categoría y, a ser posible, españoles. Tararí que te ví. Ni se los trajeron ni los han fichado desde entonces y eso que ha llovido. Si mis cuentas no me fallan solamente tres, Jaume Costa, Maffeo y Angel porque Galarreta abandonó esporádica y muy fugazmente la Segunda.
Es de suponer que a los americanos les contaron que la única forma de ganar dinero era comerciar en el mercado de futbolistas. Fichar barato y tratar de vender caro. Lo consiguieron con uno: Budimir. Poco bagaje para tanta promesa. A Maheta le costó el cargo que había conservado pese a las advertencias de Monty Galmés. Ortells continúa, de momento, porque parece que sigue en el empeño según se deduce de la ejecución de opción de compra del lateral derecho y la contratación del tal Arias Copete.
De reunir una plantilla competitiva, reforzada con una columna vertebral que marque diferencias ya hablaremos otro día. Y es que en Son Bibiloni amanece el próximo lunes, pero las vértebras representadas en Reina, Salva Sevilla y Muriqi se han herniado y reina el pesimismo respecto al equilibrio de este esqueleto receptor de tantos avatares.
Nada menos que 30 jugadores de primera división han quedado libres, no gratis. Ahí es donde les duele. Benito Floro decía que manejar un equipo equivale a salir de compras al mercadillo con once monedas falsas en el bolsillo. En Son Moix rizan el rizo, acuden con los bolsillos vacíos.
