Yo me bajo en la próxima
Desaparecieron la prensa y radio del Movimiento porque entendíamos todos que ningún gobierno o estado debe ostentar ya no solamente el monopolio de la información, sino competir con diferentes reglas del juego con medios de comunicación independientes. No sabíamos que, medio siglo después las televisiones públicas se convertirían en emisoras al servicio del régimen de turno en el poder, unidas a estaciones radiofónicas y diarios prisioneros de las subvenciones institucionales.
El fútbol, con tanto dinero sobre el tapete, no se muestra ajeno a la tentación totalitaria de controlar el flujo de noticias. Desde la llegada de Javier Tebas a la presidencia de la Liga de Fútbol Profesional se ha ido cobrando por una parte y cercenando por la otra, el derecho de información. Pagan las televisiones, pagan las radios y pronto lo harán los medios escritos si captamos el síntoma de la negativa a permitir el acceso de los profesionales gráficos a los partidos sin público propuestos para reanudar las temporada de primera y segunda división.
Comparecen en ruedas de prensa los futbolistas que eligen los clubs, no los periodistas. Se convocan medios informativos sin admitir sus preguntas. Se emiten comunicados que nadie pide. Se lanzan mensajes equívocos, cuando no falsos, en redes sociales. Y más allá de nuestra propia responsabilidad culpable al admitirlo, es evidente la intención de impedir que trascienda lo que el público quiere saber y dotar a sus gabinetes de prensa del equipamiento necesario para prescindir de todo vehículo libre y veraz.
Ya lo intentó Maheta Molango en el Mallorca y, lamentablemente, con cierto éxito en determinados sectores. Contratan a periodistas para ir contra los periodistas. Créanme, esa pantomima del fútbol sin espectadores servirá de ensayo para arrinconar no solo al periodismo serio y sin servidumbres, sino al público crítico. Voces en off, muñecos en las gradas y una afición virtual como la que ya han experimentado algunos programas y concursos televisados. Si ese es el futuro, yo me bajo en la próxima. ¿Y usted?.
