Cantidad o credibilidad
Lo preguntó José María García, que acaba de cumplir 82 años, en su tiempo que, a pesar de le edad, no ha pasado: «Qué hace Laporta, de qué vive, a qué se dedica». Con motivo de su aniversario el pasado jueves le entrevistaron los compañeros de Radio Marca en Madrid en cuyo transcurso demostró mantener su mente en buen estado y su capacidad analítica y crítica. El fue, es, un «influencer» de verdad y no los que se venden como tales en distintas redes o medios de comunicación ajenos, en su mayor parte, a la información.
Reconocer a los impostores no tiene truco. La humildad es el primer síntoma de la verdad, el ego revela la falacia. Dime de qué presumes y te diré de qué careces, reza el refrán. He leído que las grandes agencias internacionales de publicidad han dejado de considerar prioritaria la cantidad de lectores, oyentes, espectadores o seguidores que siguen un medio de masas, sino la credibilidad de su marca o sus firmas.
Desconfíen de aquellos que chupan cámara, que publican sus propias fotografías a mayor tamaño que sus textos, que no amparan sus opiniones, por supuesto discutibles, en argumentos fiables o no, que presumen de una popularidad que ellos mismos se fabrican a modo de aval de sus publicaciones o personalidad. No tienen más influencia que la de un locutor de tómbola tengan miles o millones de presuntos visitantes. De los agazapados en el anonimato o disfrazados bajo un seudónimo, ni hablamos.
Bueno, pensándolo bien, igual me he apartado del fútbol y la temática de este blog. O no.

