Copa y tapa en Ipurúa
Creo que lo que menos necesita ahora el Mallorca, sus jugadores y técnicos, es enredarse en la comedia de la Copa del Rey. Visitan a un Segunda bueno, el Eibar, o por lo menos competitivo, pero por su condición de teórica inferioridad una hipotética victoria no acarrea gloria alguna y, por el contrario, el signo opuesto se acompaña de ignominia.
De otro lado y a tres días de presentarse en el estadio Ciudad de Valencia para pescar en las aguas revueltas del colista y casi desahuciado Levante, ninguna distracción es buena. No se trata de tirar la competición por eliminatorias, pero si de evitar lesiones y valorar cada campeonato por lo que significa y supone.
La buena noticia es la recuperación de Amath que, aunque no ha alcanzado el nivel de la pasada temporada y acusa el cambio de categoría, siempre es un recurso más a la hora de buscar y encontrar soluciones ofensivas. La mala, que en las filas locales está Stoichkov, si se alinea, y ya se sabe que no hay peor cuña que la del mismo palo.
Pita Ortiz Arias, el madrileño recién ascendido que no se les daba mal a los de García Plaza, pero este año dirigió el Mallorca-Osasuna (2-3) en Palma. Por cierto, en la Copa no hay VAR.
