De bien nacidos……
El fútbol es cruel y quienes se esconden tras el anonimato en las redes sociales, mezquinos y cobardes. La crueldad infantil es ingénua, pero cuando la ejerce un adulto merece el mayor de los desprecios.
No fui un ardiente defensor de Vicente Moreno pese a sus dos ascensos consecutivos. Obligatorio y fácil desde Segunda B y, seamos cinceros, muy afortunado el conquistado desde segunda a primera división. Pero reconozco que hizo un buen trabajo al implicar a la plantilla en un proyecto que decidió abandonar porque dejó de creer en él. Desde los accionistas americanos al consejero delegado le engañaron dos veces y no quiso correr el riesgo de tres tropiezos en la misma piedra. Lo verdaderamente lamentable es que quienes le construyeron un altar, empezaron a anteponer el «Don» a su nombre y le coronaron rey del mallorquinismo, ahora rebocen su cuerpo de barro y ciñan espinas en su corona porque una cosa es festejar íntimamente las derrotas del Espanyol como competidor del Mallorca que es y la otra desear mal ajeno instando a la burla y hasta al insulto.
Por si alguno de los insidiosos lo olvida, conviene tener en cuenta que, con sus aciertos y errores iguales a los de todo ser humano, Luis García Plaza ha recibido de su predecesor una herencia implacable que, a su favor, cabe señalar no ha soslayado, sino que ha sabido conservar dentro de otro estilo de juego y una forma diferente de ver el fútbol. Pero el compromiso ya se había inculcado, la cohesión del grupo ya se la encontró y me parece que cuatro indeseables con antifaz y sin vergüenza indignos de considerarse mallorquinistas, no tiene derecho a ridiculizar la figura de un profesional que aquí cumplió con creces.

