Descanso de fútbol

Como si no tuviéramos bastante con la hiper pausa de las ligas domésticas de fútbol para que la FIFA haga caja durante un mes y medio de Mundial, se mantiene el parón de mediados de octubre que, en todo caso, vendría bien para descansar de las penosas transmisiones de La Liga TV, pero interrumpe drásticamente la competición con solo seis jornadas disputadas y lo que supone tanto paréntesis en la ya de por si complicada curva de preparación de los equipos, algunos de cuyos internacionales hace tiempo que piensan en Qatar antes que en el calendario por el que fueron contratados.

No obstante aprovecharemos para dedicar unas líneas a acontecimientos más relevantes, por ejemplo la retirada de Roger Federer. Transcribiré una frase que le escuché hace tiempo a Miguel Angel Nadal, si han leído bien, ni Toni, ni Rafa los cuales, por supuesto, ya han expresado sus muestras de admiración. El futbolista dijo en cierta ocasión: «Federer nació con una raqueta en la mano», esto es en lugar de un pan bajo el brazo, alimento que se ha ganado sobradamente a lo largo de sus años de carrera.

No tengo capacidad para articular una sola palabra sobre cualquier aspecto técnico, bien lo saben mis compañeros de pádel o aquellos con los que intenté no insultar al tenis en las pistas del Sporting, el Club de Hielo o el Hotel Galatzó en Peguera. Tampoco he comprendido nunca el empeño de la sociedad en clasificarnos a todos o entrar en comparaciones muchas veces ofensivas o más bien absurdas como la que se inventan ahora entre Alzaraz y Nadal. Así que dejaremos que el suizo ocupe su lugar en la historia en el número de orden que cada uno estime. Si quieren que sea el mejor tenista de todos los tiempos, por mi vale. Y si no, también. Me quedo con una enorme gratitud por el espectáculo que ha ofrecido, por su ejemplar comportamiento humano y deportivo y con la imagen imborrable de ese brazo extendido para golpear de revés que se parecía a una sencilla e inimitable obra de arte.