«¡Directiva dimisión!» (0-1 en Son Moix)

No solo es un titular, sino el veredicto unánime de una afición cansada de desaires y mentiras. Muriqi ya con 75 minutos consumidos, dispuso de un balón de oro que, con tiempo para controlar y plantarse solo ante Remiro, empaló un zurdazo para enviar al limbo la única oportunidad de empatar, nunca ganar, un partido que se inclinó de lado de la Real avanzada la media hora al aprovechar Carlos Soler, sin ningún obstáculo, un rebote entre las piernas de Valjent. Fin de la historia.

ALINEACIONES:

R.Mallorca.- Leo Román (1), Maffeo (0), Valjent (1), Raillo (1), Mojica (1), Samu (1), Mascarell (0), Joseph (0), Sergi Darder (1), Virgili (0) y Muriqi (1).

Minuto 68, Luvumbo (0) por Joseph. Minuto 78, Morlanes (-) por Mascarell y Mateu (-) por Maffeo. Minuto 82, Abdón (-) por Virgili y Llabrés (-) por Samu.

Real Sociedad.- Remiro (-) Aramburu (1), Zubeldia (1), Caleta-Car (1), S.Gómez (2), Gorrotxa (1), Turrientes (2), Carlos Soler (1), Guedes (1), Zakharian (1) y Oyarzábal (1).

Minuto 62, Barreneceha (1) por Zakharian y Sucik (1) por C.Soler. Minuto 83, Y.Herrera (-) por Gorrotxa y P.Marín (-) por Oyarzábal.

ARBITRO:

Miguel Sesma Espinosa (1). Se inhibió, sin ser corregido desde el VAR, de un agarrón de Zubeldia sobre Muriqi que no apreció lo bastante intenso. Pero permitió la caza del delantero al que cosieron a faltas, señaladas, eso sí, pero sin tarjetas mostradas muy tarde por sendas entradas de Aramburu a Virgili y Gorrotxa a Morlanes. Pitó 20 faltas contra la Real y 6 contra el Mallorca.

GOL:

Minuto 35, Guedes gana la espalda de Raíllo, Valjent sale al cruce pero toca la pelota con tan mala fortuna que sale trastabillada de sus piernas y le queda a Carlos Soler quien, solo sin vigilancia ni enemigo a su alrededor, bate a Leo Román. 0-1

7 saques de esquina sobre la meta local y 3 contra la visitante.

17.120 espectadores

DEPRESION

Que tanto al Betis, como a la Real igual que al Celta, le bastara emplearse a medio gas dice muy poco en favor del Mallorca que, a día de hoy, se muestra como el peor equipo de primera división aunque tenga a dos de ellos por detrás en la clasificación. Sus defectos, que empiezan en una alarmante falta de agresividad, son tantos y tan evidentes que la ceguera de la propiedad ante la evidencia no solamente causa la indignación  de la clientela, así considera la plana mayor del club al público, sino la desazón de los propios jugadores desconfiados de si mismos y desolados ante el abandono.

Saltaron al campo los mismos que hubiera alineado Arrasate, no hay más e hicieron lo poco que saben hacer, llevar el balón de un lado para otro en su propio terreno para terminar, bien sea el portero o uno de los zagueros, con un pelotazo en busca de la cabeza de Muriqi o un desmarque inexistente por las bandas, donde Maffeo se impone no avanzar y Mojica lo intenta a trompicones estorbándose con el voluntarioso Jan Virgili, casi siempre bien vigilado y precipitado. Joseph, en el lado opuesto, se desacredita solo.

La escuadra txuriurdín se limitó a contemplar el lento suicidio del anfitrión. Mantuvo la posesión del esférico cuanto pudo, recurrió a las faltas para frenar cualquier intentona básica de los locales y esperó en su campo que se estrellaran ante su propia falta de ideas, imprecisión  y pesadez aun a riesgo de perder dos puntos en alguna acción aislada o afortunada. No hacía falta mucho más para imponerse a un rival descompuesto cuyos espacios  entre sus propias líneas debilitan su defensa y limitan su ataque.

No queda apenas nada que escribir. A partidos calcados, prácticamente clonados, guiones repetidos, película tan vista que provoca hasta el aburrimiento del cronista. Demichelis tiene un enorme trabajo por delante, pero no sabemos si también es capaz de hacer milagros. Posiblemente desconozca en qué lío ni en qué lugar se ha metido. Igual le han engañado como a Arrasate, como a la afición, como a los medios, como a todos.