Defina «buen fútbol»
Sin mediar lo más mínimo en conversación ajena, oí ,más que escuchar, preguntar a un joven aficionado cuál era su equipo preferido: «soy del Mallorca aunque me hace sufrir y después de aquellos que practican buen fútbol». Inmediatamente me acordé de una rueda de prensa en la que, conminado respecto al nivel cualitativo del juego practicado por su escuadra, Héctor Cúper interpeló al inquisidor: «defina usted qué es jugar bien».
¿Qué es buen fútbol?. Javier Clemente sembró polémica al afirmar que partidos finalizados con empate a cero podrían ser muy buenos y otros con muchos goles, muy malos.
Ya que hablamos de entrenadores, siempre he defendido mi admiración por aquellos que con unos jugadores mediocres confeccionan un once capaz de rendir por encima de las posibilidades técnicas o fìsicas de sus integrantes. No me atreveré jamás a cuestionar los conocimientos de Pep Guardiola, santo y seña de no pocos de sus colegas, pero me gustaría verle al frente de un grupo de futbolistas más modestos y menos millonarios antes de elevarle a los altares.
Esto nos lleva al dilema eterno: ¿la plantilla debe adaptarse al sistema de su entrenador o éste tiene que aplicar el que sus futbolistas sean capaces de desarrollar?. El Mallorca más reciente nos sirve de ejemplo. Javier Aguirre entendió que, con los recursos puestos a su disposición, no podía hacer otra cosa que estructurar el conjunto en torno a una defensa férrea y firme. Jagoba Arrasate ha intentado, sin conseguirlo, imponer un fútbol más combinativo que el de su predecesor.
La ecuación se resuelve, como todas, de la manera más sencilla: buen fútbol es aquel con el que se consiguen buenos resultados, cada cual con las armas que crea más convenientes.
