Del tango a la milonga (bis)

Un tenaz y trabajador director deportivo del Mallorca con quien contacto con relativa frecuencia me dijo hace años que un club de fútbol es como tener un yate o una amante, si no está dispuesto a que te cueste dinero no te metas. No se trata de perderlo, pues un empresario catalán avalista de Jan Laporta, también me respondió que «si está bien llevado, si que es negocio».

Si en relación al asunto Demichelis, Don Miguelis le llama un amigo, conviene recordar que en todo divorcio o separación la culpa no cae nunca de una sola parte, revisar la gestión y la política teledirigida desde Arizona o Miami ejecutada en Son Moix, revela el falso relato que se intenta imponer a una afición cuyo sentimiento, la base de cualquier sociedad, anónima o no, no forma parte del mismo

Toda empresa que se precie diferencia el gasto de la inversión y sus accionistas adquieren consciencia de que consolidar sus objetivos exige sentar bases sólidas una vez desembolso inicial aparte, en lugar de una improvisación permanente como consecuencia del desconocimiento y el único interés de obtener beneficios inmediatos.

Los hechos revelan la ausencia de todo plan a medio o largo plazo a diferencia de los asumidos en otros lugares y ciudades. Si vendes a Gio, defensa multi posicional y única competencia interna de Maffeo, sigues con Rajkovic, traspasas a Kang in Lee, antes a Budimir a cambio de, si, 40 millones de euros que a día de hoy se habrían convertido en 60 o 70, no estás pensando en ningún futuro, ni en estabilizar un proyecto. Lo vieron Vicente Moreno y Javier Aguirre, se la colaron a Jagoba Arrasate y nadie se tomó la molestia de leer el currículum del argentino ni se molestó en pensar por qué aceptaría unas condiciones rechazadas por otros entrenadores por razones poderosas y lógicas.

Si desean operaciones concretas, la metedura de pata del Presuntuoso costó dos «kilos», la de Larín un diferencial negativo de cinco, comparen la transferencia de Muriqi que deja un beneficio de apenas tres o cuatro, con las de Etoo, Diego Tristán, Luque, De Guzmán o Güiza, solo por citar unos pocos ejemplos, para determinar de qué se habla cuando nos referimos a una buena o mala gestión.

Usted, Mr. Kohlberg, se ha subido a un tren sin destino que ignora si avanza sobre raíles o marcha atrás por inercia, cuyos maquinistas no se han leído el manual de instrucciones  y, a rebufo de la desfachatez de moda, mantienen que los elefantes vuelan sin traducción al inglés para que usted no lo comprenda. Permita que le traslade un modismo mallorquín que reza «val mes perdre, que mes perdre». Ya que no quedan mallorquines en su staff, se lo aclararé: «es mejor perder, que perder aun más», (it is better to lose, than to lose more»)que es lo que está escrito en su horóscopo.