El declive de Kubo
Kubo fue una de las estrellas del Mallorca la pasada temporada en primera división. Velocidad, salida de regate, disparo, espíritu de lucha. También exceso de individualismo y algo reiterativo. Pero si, era la estrella quizás en el país de los ciegos porque ahora que el equipo está donde está, la dirección deportiva caería dos veces en la misma piedra si piensa que, caso de ascender, puede competir de nuevo con estos mismos jugadores, tal cual sucedió el año anterior.
Ya en el Villarreal, destacado en la liga y competitivo en Europa, el brillo del japonés se está apagando. En primer lugar porque Unai Emery, entrenador amarillo, no traga con las exigencias de alineación del Real Madrid. El no trabaja para Florentino Pérez ni para Zidame, sino para los Roig. Pero también porque el japonés ha dejado ya de aportar el toque de exotismo que potenciaba su popularidad más que su rendimiento efectivo. Y en la tripulación del «Submarino», tanto Yeremi Pino, como Fer Niño, por cierto hijo del que fuera defensa central del Mallorca, han obtenido mayor graduación. ¡Vamos!, que le han pasado por encima.
De ahí el sabio refrán «más vale ser cabeza de ratón que cola de león». Y si, Take, igual que Odegaard en le Real Sociedad, sobresalen en medio de plantillas más modestas y clubs menos exigentes pero la realidad es que en San Sebastián nadie se acuerda del noruego, ni en El Madrigal comen más sushi del que deben, algo que, por otro lado y eso cuenta, el futbolista tampoco acepta de muy buen grado. En Son Moix, coló; ahora, no. Y el tiempo ya dictará sentencia a favor o en contra.

