El deporte mundial contra Rusia
Cuando pasa lo que esta pasando poco importa que el Atlético Baleares cambie de entrenador o no, escrito quede desde el máximo respeto a los incondicionales blanquiazules que seguramente habrían elegido no eliminar al Getafe y el Celta en la Copa pero liderar el grupo segundo de esta Segunda B con otro nombre. También optaron por dejar el club en manos de un empresario alemán, igual que los del Mallorca gozan de su venta a financieros norteamericanos. Menos mal que ninguno optó por un ruso, como hizo el Chelsea con Abramovich porque ahora la tendríamos bien liada.
No, no está el horno para bollos ni para bromas. Me alegra la reacción de la UEFA al renunciar al patrocinio de Gazprom en la Champions, son unos 40 millones de euros y ya sabemos lo sensible que es el organismo de marras con el dinero. Uno ya estaba con el teclado a punto, pero se ha impuesto el sentido común. A lo mejor es verdad que la Humanidad no lo ha perdido todo. La FIFA, a su vez, ha vetado la participación de Rusia en el Mundial de Quatar. Mejor así que no someter a otras selecciones, como ya hizo Polonia, a tener que negarse a jugar por decisión propia.
Bravo por la LFP al insertar sobre la «mosca» de la pantalla en los partidos de liga televisados el lema «no a la guerra». Creo que los clubs de todas las ligas europeas deberían mostrar su rechazo. Incluso el Chelsea y los de accionistas chinos. Ya no digo americanos porque a esos se les supone. Quiero pensar, ¡vamos!. No cabe en ninguna cabeza sana imaginar que pueda suceder lo que está ocurriendo en pleno siglo XXI. Ya lo dijo Rafa Nadal y Rublev lo escribió sobre el objetivo de una cámara de televisión.