Hablemos del Ibiza

Ya que el Mallorca no juega hasta el lunes un partido que debía haber cambiado de fecha al entrar el Athletic en semifinales de Copa (los vascos han protestado porque no les cambian al jueves la vuelta en Valencia lo que les impide descansar más de un día entre ambos compromisos) podríamos aprovechar para hablar del Ibiza, uno de los nuestros, de las Illes Balears, al que en la capital no hacemos ni caso. Luego torceremos el gesto cuando en las Pitiusas nos tildan de centralistas.

No hay normas standard respecto a los efectos que causan los cambios de entrenador. A veces salen mal, como en el caso del Levante, y otras reconducen la dinámica de los equipos claramente. Así ha sucedido en Can Misses donde Paco Jémez  ha explicado sin palabras la diferencia entre un técnico experimentado y curtido y otro, Carcedo, voluntarioso pero en período de aprendizaje para preparar a una plantilla de profesionales en este caso sobrecargada de veteranos que, a la vista de los resultados, necesitaban un libro de instrucciones diferente.

Sin enamorar en su juego, ni mucho menos, coquetean con los puestos de play off pese a registrar una tarjeta deficiente como local y algo mejorada en calidad de visitante, pero llegan a la recta final de la competición con opciones de meterse en un berenjenal mucho más ilusionante que el de pelear para no descender con futbolistas de vuelta (Cifuentes, Gálvez, Guerrero, Nono, Cristian Herrera, ……..) difíciles de motivar para tareas con las que no contaban.

El tiempo dirá si Amadeo Salvo ha construido un proyecto sólido del que solo se han colocado las primeras piedras o, simplemente, una pista de despegue para volver a Mestalla el día menos pensado o cuando se canse Peter Lim. Mientras tanto la mayor de las Pitiusas vive un sueño que ha dejado atrás la utopía y vencido la amenaza peligro de una pesadilla.