El guión previsto (3-0 en el Metropolitano)
Cuando las escenas se suceden unas a otras sin espacio para la sorpresa y el final de la película es tan previsible como todo su desarrollo, el espectador más paciente ansía abandonar la sala cuanto antes renunciando al «scroll» de un reparto que ya conoce. En el Metropolitano se representó el guión original que anticipaba al vencedor y al vencido en una valoración de fuerzas solo variable en su intensidad, ni en su fondo ni en su forma. El gol de Sorloth en torno a los 20 minutos de resistencia visitante, daba por firmada la sentencia redondeada en la segunda parte entre el infortunio del pobre, David López y la patética muestra de bajeza moral, Simeone, del poderoso.
ALINEACIONES:
Atlético.- Oblak (-), M.Llorente (1), Pubill (1), Giménez (1), Hancko (1), J.Cardoso (1), Barrios (2), Giuliano (2), A.Baena (0), Julián Alvarez (1) y Sorloth (1).
Minuto 58, Nico (1) por A.Baena. Minuto 71, Le Normand (1) por J.Cardoso y Almada (2) por Sorloth. Minuto 78, Koke (-) por Giuliano.
R.C.D.Mallorca.- Leo Román (2), Maffeo (1), David López (1), Valjent (2), Mojica (1), Samu (1), Mascarell (2), A.Sánchez (1), Sergi Darder (1), Joseph (1) y Muriqi (1).
Minuto 62, Jan Virgili (0) por Joseph y Asano (0) por A.Sánchez. Minuto 73, Mateu (0) por Maffeo y P.Torre (1) por Sergi Darder. Minuto 88, Llabrés (-) por Samu)
ARBITRO:
José María Sánchez Martínez (1), de Murcia. No influyó en el resultado, pero un árbitro de su nivel no debió cometer errores como el de señalar una falta inexistente de Samu al borde mismo del área propia y no aplicar el mismo rasero en otra acción gemela sobre Antonio Sánchez en la local. Tampoco un pisotón, ahora los pitan todos desde el VAR, de Pubill sobre Muriqi. También dejamos de lado la posible infracción de Giuliano en el saque de banda que dio orígen al primer tanto de la tarde. Mostró tarjetas amarillas a Giménez, Nico y David López a raíz de faltas cometidas de las que siete favorecieron al Atlético y diez al Mallorca.
GOLES:
Minuto 21, Samu rechaza en corto y hacia el centro un balón colgado que empalma Marcos Llorente, repele Leo Román en una gran intervención, pero llega a Sorloth que, sin vigilancia, marca por alto y a placer. 1-0
Minuto 75, centro de Giuliano desde la derecha, despeja Mateu, otra vez hacia el centro, pero con la mala fortuna de que el cuero va contra la cara de David López y se introduce de rebote en propia meta. 2-0
Minuto 86, Almada se escurre de varios defensas en el interior del área y culmina con un trallazo desde cerca, imposible para Leo Román. 3-0
El Atlético botó 10 saques de esquina, por 3 el Mallorca
NO SABEN MAS
Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. El Mallorca hizo cuanto pudo para no encajar una derrota cantada, pero cuando trató de bajar la manta desde su cabeza para tapar los pies, mostró las costuras que le mantienen como un candidato al descenso ante la inoperanci y desidia de la propiedad. Cumplida una hora de partido sin más que una aproximación a la portería de Oblak a los dos minutos, Arrasate vió en el cansancio y las correrías inútiles de Joseph y Antonio Sánchez más allá de una hora de batalla, la posibilidad de abrir líneas en busca de un empate imaginario. Metió a Jan Virgili y Asano para dotar de velocidad y rapidez a un contragolpe inexistente y decidió dar descanso a Maffeo y Sergi Darder en beneficio de Mateu y Pablo Torre. Dos minutos tardó el lateral en cometer una equivocación digna de alevines, igual que en el tanto que abría e marcador, al despejar por en medio lo que se enseña hay que hacer por los laterales. El plato roto y la rúbrica de la derrota le cayó al chaval David López que, como el resto de sus compañeros, había hecho lo que pudo. La culpa no es de ninguno de ellos.
Sin entrar en detalles, el conjunto de la historia se resume en el acoso colchonero al fortín establecido delante de loa tres palos a cargo de Leo Román quien tuvo que evitar en no menos de cinco intervenciones de mérito un castigo más temprano. La presión constante de los discípulos de Simeone ponía en evidencia la incapacidad de los de Arrasate para superar la primera línea enemiga y ya no digamos el centro del campo pese a los desvelos de Valjent para pisar la otra mitad del terreno o de Sergi Darder para hacer algo más que sacar faltas y corners. El efímero control de la pelota en acciones aisladas más propiciadas por la precipitación del anfitrión que ajustadas al trazado de un plan, terminaba en los pies del portero y el sempiterno patadón en dirección a la testa del desasistido Muriqi, desafortunado en las tres únicas opciones de remate que tuvo a su favor, dos de ellas con ventaja.
Fue la lucha de un ejército que no tenía necesidad de echarle más gas, contra uno que pelea sin tenerlo. Y lo sabes Ortells. Lo sabes tanto tú como tus jefes.

