El Mallorca en «the little rock»

No es buena noticia que a la undécima jornada de liga ya tengamos que estar mirando el resultado de los rivales, ni tampoco que la actualidad de la semana se centre en el despido de dos empleados de la planta noble que ni juegan, ni mucho menos marcan goles, pero nos dejan una reflexión: si se pudiera despedir por «falta de confianza» a algunos jugadores y/o técnicos, no quedaría ni el tato. No obstante, la afición hace tiempo que la ha perdido tanto en Alfonso Díaz, el CEO financiero, como Pablo Ortells, el de fútbol y ambos siguen tan panchos en sus respectivas funciones. El dueño tampoco se inmuta, se da un garbeo por «sa roqueta»  o, mejor dicho, «the little rock», cuatro veces al año y ya se lo contarán.

A lo que íbamos. La inesperada derrota del Girona en Zubieta y el empate in extremis del Almería en Ipurua, deberían dar alas al Mallorca que, de ganar al Cádiz, recuperaría plaza de play off a un punto del Eibar y cuatro del ascenso directo, que es el objetivo único e inaplazable no sé si para los propietarios, pero si para el mallorquinismo y algunos futbolistas.

De la habitualmente anodina rueda de prensa ofrecida por Luis García Fernández, dicho sea para no confudirle con su homónimo Plaza, debemos rescatar tres referencias: una rectificación innecesaria de su alusión al drama del banquillo tras el partido de Butarque, pues lo entendimos a la primera y lo había calcado. La segunda, una queja a la recomposición de los horarios ante el aplazamiento del envite de Copa en Alcoy que debería imputar, Federación aparte, a la nula influencia de la dirección deportiva en las medianas esferas. Finalmente, la más importante, sus esperanzas en la recuperación mental y deportiva de Sergi Darder cuya mejor y añorada versión todavía no hemos visto desde su esperanzador fichaje. Esta si sería una magnífica novedad.