El paradigma de Laswell
Leo que Arrasate, el entrenador del Mallorca, admite que al equipo le falta un extremo y un cuarto central y que, cuando lleguen, ya hablarán de salidas. Es un buen hombre.
Particularmente no creo que el CEO de negocio, creo que así le llaman, Alfonso Díaz piense lo mismo. Es más, estoy convencido de que a él le preocupan mucho más los que se van o tienen que ir, que la identidad de los que venga si vienen.
También quiero pensar que al hablar del «cuarto» central, Jagoba no se expresa en números ordinales y que, quien sea, acceda a disputar el puesto con Valjent y Raillo, no vaya a ser que dentro de un año se repita el guión escrito por Copete y diga que se quiere marchar porque quiere minutos.
De ahí nuestra inquietud. Lo que nos ronda por el interior del cráneo no el qué -what de las cinco w del Paradigma de Laswell- sino el quién. Extremos ya trajeron dos hace un año: Asano y Chiquinho. Tratamos al primero como si fuera Take Kubo aunque estuviera a años luz de su paisano y mejor nos olvidamos del efímero paso del segundo aun temerosos de que la búsqueda termina exactamente igual en tiempo y hora. Y no es que deje de interesarnos el cuándo -«when»- dónde -«where»- y por qué -«why»-. Si acaso la quinta pregunta ya la conocemos, la cuarta importa poco y hasta prescindiríamos de la tercera si el resultado fuera bueno, como la dicha cuando llega.
Siempre podemos preguntar al técnico en la rueda de prensa previa a la visita del Barça el 16 de agosto. Si nos dejan, claro.
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