Empieza la liga y nosotros con esos pelos

Los clubs todavía tienen tres semanas para fichar jugadores. Se lo toman con calma. Los que tienen dinero y límite salarial suficiente apuran las fechas para abaratar el producto y los que no tienen ni una cosa ni la otra, pues por eso.

Particularmente creo que el mercado debería cerrarse cuarenta y ocho horas antes de la primera jornada de liga. Si en un mes y medio no han sabido o podido cerrar sus operaciones, que se apañen, pero una vez que el partido ha empezado no es cuestión de cambiar las reglas. La permisividad solamente demuestra que el fútbol se maneja desde el despacho de los agentes, ante quienes se pliegan la FIFA, la UEFA, sus asociadas, los dirigentes y accionistas de las SAD y, por supuesto, los futbolistas.

Por lo que respecta al fútbol español no solo es que la temporada arranque el viernes, en apenas tres días, sino que uno antes, el jueves, todavía se reúne la Asamblea de la Liga de Fútbol Profesional para aprobar el préstamo del fondo de inversión CVC Partners propuesto por su presidente, Javier Tebas, contra el voto del Barça y de Florentino Pérez, empeñado en desdeñar la presente propuesta y ofrecer una alternativa, él que siempre ha destacado por su preocupación por los clubs más modestos. Es broma, claro. O ironía, como prefieran.

El mismo día, el Comité de Arbitros llama a los entrenadores de primera y segunda división para recordar ciertos aspectos del reglamento. ¡Un día antes de que se levante el telón!, como si los técnicos dejaran de pensar en sus respectivos partidos para ponerse a dilucidar cómo se come que, ahora, hayamos a vuelta a las andadas con las manos en el área. Es el colegiado quien decidirá si la posición del brazo es natural o no. Si yo asistiera a la reunión, les contaría la anécdota de Mayoral, un chaval del Manacor que tenía un tic nervioso por el cual sacaba la lengua a pasear fuera de su hábitat bucal. En él era un gesto natural, pero un árbitro listo le expulsó por menosprecio. ¡Que lo sepan!.