ERROR FATAL (0-1 en Son Moix)

Un error grave de Arnau Tenas, portero del Mallorca, al rechazar a los pies de un delantero adversario, el lanzamiento de un libre directo botado por Embarba, equivale al gol de la victoria para un Almería que no pisó el área local en toda la primera parte y ya en la segunda desperdició al contragolpe oportunidades para sentenciar el partido sin mayor apuro que un remate de cabeza de John en el minuto 91 al que Andrés Fernández respondió en una gran parada.

ALINEACIONES:

R.C.D. Mallorca.- Arnau Tenas (0), Calatayud (1), John (1), Raíllo (1), Soumahoro (1) Morlanes (1), Alex Sala (1), A.Roca (1), Pablo Torre (1), A.Liso (0) y A.Fuentes (0).

Minuto 31, J.Cerdá (1) por A.Roca, lesionado. Minuto 45, Sergi Darder (1) por Morlanes, lesionado. Minuto 61, Puigmal (1) por A. Liso. Minuto 73, A.Moreno (1) por Soumahoro y Buksa (0) por Calatayud.

U.D. Almería.- A.Fernández (2), Chirino (1), Chumi (1), Bonini (1), A.Muñoz (1), Javi Muñoz (1), M.Vesga (2), Arribas (0), Junyent (1), Embarba (1), y De la Fuente (2).

Minuto 64, M. Luna (1) por Embarba. Minuto 78, Melamed (-) por Junyent y A.Sola (-) por Chirino.

ARBITRO:

Daniel Palencia Caballero (0) de Donostia. Hombre al suelo, falta a favor. Concierto de silbato, nada menos que 36 faltas, muchas de ellas por contactos leves o simulaciones. Demasiadas tarjetas, una de ellas roja a Raíllo que tuvo que rebajar a amarilla tras revisión en el VAR. Otras cinco a John, Soumahoro, Josep Cerdá, Calatayud y Pablo Torre muy exageradas. Otras amonestaciones gualdas a Javi Muñoz y Bonini, del Almería. Pésima aplicación de la ley de la ventaja. Aun así, ninguna influencia en el resultado final.

GOL:

Minuto 34, falta directa fuera del área local que tira Embarba fuerte y con efecto a las manos de Arnau Tenas que, sin embargo, pierde el balón en su intento de atraparlo y lo deja a los pies de De la Fuente que marca a placer. 0-1

Cinco corners a favor del Mallorca y dos en contra.

16.035 espectadores.

ACCION SIN REACCION

El Almería hizo en la primera mitad lo mismo que el Mallorca después del intermedio: nada. La diferencia reside en que se encontró con un gol de regalo, mientras los de Luis García Fernández se hundieron en su propia mediocridad tras recibirlo.

El técnico asturiano introdujo alguna variante para afrontar su primer compromiso serio en Son Moix. Dejó en el banquillo a Sergi Darder, aunque dibujó un 4-2-3-1 más parecido a un 4-1-4-1, dada la soledad de Morlanes y la posición generalmente adelantada de Alex Sala, tan bien dotado técnicamente como lento en su quehacer. Con Antoniu Roca, que estrelló el cuero en el cuerpo de Andrés Fernández en la mejor ocasión local de la tarde, en la banda derecha y un desacertado Adrián Liso en la banda opuesta, Pablo Torre lograba moverse entre líneas a la espalda de Adrián Fuentes, estático a merced de los centrales, hasta estrellar un tiro en la base del poste y poner a prueba al cancarbero visitante en el lanzamiento de una infracción cerca de la frontal del área.

Con diez jugadores visitantes en su propio terreno, excepción hecha de Miguel de la Fuente, ganador en su provocadora batalla frente a John y Raíllo, el juego bermellón se iba haciendo espeso a medida que pasaba el tiempo y se diluyó completamente en cuanto acusó el error de Arnau Tenas que ponía el marcador en contra y facilitaba el claro objetivo de García Pimienta, entrenador urcitano, de obtener el máximo beneficio con el menor riesgo.

La lesión de Roca en primer lugar y de Morlanes justo antes del descanso, acuciaron los defectos ya observados en el anfitrión a lo largo de los primeros seis encuentros. Con Sergi Darder al mando en esa posición retrasada que no le favorece, la literal desaparación de Torre y Sala unida a la intrascendencia de Adrián Liso y Cerdá, las pérdidas en el centro del campo propiciaron contrataataques suficientes para que el conjunto indálico ampliara su ventaja. De hecho, atención al dato, no precisó relevo alguno en sus filas, cómodamente instaladas en su territorio sin que llas fuerzas atacantes asediaran, acosaran y mucho menos inquietaran a su retaguardia.

A la acción del tanto encajado no siguió reacción, sino rendición. Los últimos cambios desde el banquillo local, Puigmal primer por la izquierda, luego a la otra banda, el debut de Alberto Moreno, con aparente sobrepeso, y la muy tardía entrada de Buksa, no dieron opción siquiera al clásico y desesperado bombeo de balones  salvo en busca de algún servicio aéreo con el que, por cierto, Adrián Fuentes no conectó muy cerca de la meta. Por el contrario, desquiciaron a una escuadra ya desnortada que perecería en la orilla de la impotencia.