Europa is different

Los han hecho otras veces, así que no nos atrevamos a asegurar que tanto el Barça como el Real Madrid están prácticamente eliminados de la Champions. Tampoco demos por hecho que si, que lo van a hacer. Si al fútbol le quitas su capacidad para generar sorpresas e incluso resultados imprevisibles, pierde la mitad de su encanto, grandeza para muchos.

Sin embargo y aun considerando que cinco equipos españoles plagados, eso si, de extranjeros, se encuentran disputando los cuartos de final de las competiciones europeas se nos ocurre que su manifiesta superioridad en terreno acotado a los intereses de los más grandes, no se traduce ni se ve de la misma manera en el Continente donde, por cierto, nadie o casi nadie recurre a fallos de los árbitros como sucede aquí curiosamente por parte de quienes acumulan a su favor y no en contra, los presuntos errores arbitrales.

Es verdad que a otro lado de los Pirineos también se producen enormes diferencias de puntos entre los primeros clasificados y sus perseguidores, que en España alcanza casi 20 puntos del líder al cuarto clasificado, pero lo que no existe es tanta diferencia respecto a los límites salariales, digamos presupuestos, que impiden a los más modestos alcanzar un estatus deportivo un poco más igualatorio y tendente a potenciar una mayor competitividad.

La próxima semana la presencia del fútbol español de clubs en Europa puede reducirse a dos, lo que no tendría mayor importancia de no ser por el empeño de insistir en el relato de que tenemos la mejor liga del mundo cuando eso es más que discutible pese a los delirios de grandeza de dúo de siempre: Florentino-Laporta. Sobre todo si intentamos establecer le relación entre la calidad del espectáculo ofrecido y su coste de mantenimiento.