Funeral por más de un amigo
Ya dijimos que una de las pretensiones de la Javier Tebas es impedir el acceso de los fotógrafos de prensa a los partidos sin público. Hace tiempo, y eso también hay que decirlo, que los medios de comunicación han aceptado la información gráfica que sirven los gabinetes de prensa de los clubs, tanto de partidos como de entrenamientos y ruedas de prensa, o la propia Liga de Fútbol Profesional. También ocurre en otros deportes, aunque mal de muchos no es más que consuelo de tontos.
Han empezado por poner en manos de un único operador las cámaras de televisión cuyas imágenes emiten las emisoras, han limitado el acceso de los comentaristas radiofónicos, van a hacer lo mismo con los cronistas o redactores y, en definitiva, anulan la iniciativa o la perspicacia profesional y personal de cada periodista. No les interesa. «Lo que el ojo no ve» se enfrenta a su propia extinción y, desde el ángulo que nos resulta más familiar, tenemos que decir adiós al objetivo indiscreto de Tomás Monserrat o el zoom de Juan Llompart «Torrelló» en busca del gesto, el zoom o el arte informativo que desplegaron a través de sus lentes aunque fuera desde detrás de una portería.
«Periodismo» repite orgulloso el tipo ese de La Sexta. la televisión de Roures injertada en Planeta, que fue jefe de prensa del Real Madrid. Y no. Esto se acabó. No queda institución que se precie, más pequeña o más grande, que no controle el flujo de las noticias que genera. Solo nos llegará lo que ellos quieran, no lo que nos interesa. No es una batalla perdida, sino la rendición en la guerra de los medios de comunicación sometidos a la subvención que les permite malvivir. Por ahora. «Funeral for a friend», canta Elton John.
