«Hagan sus apuestas»
No entramos en la fase crítica de la liga, pero si en una muy importante. Luis Aragonés decía que todo se juega en los últimos diez partidos y probablemente tenía razón, aunque hay que ver cómo llega cada equipo al decisivo esprint final.
La trascendencia del segundo tercio de la competición viene impuesta por la cantidad de palos que se ponen en sus ruedas, especialmente para los más modestos, el Mallorca entre ellos. Se empiezan a disputar las primeras eliminatorias de la Copa del Rey que implican un partido entre semana y, en principio, en campo ajeno y el correspondiente desplazamiento. Luego las interrupciones de las fiestas navideñas, de las que no todos los grupos regresan igual y para aquellos que salvan peldaños en el torneo de la Federación, o sea la Copa de marras, te esperan ocho partidos en un mes nada más empezar el año. Un camino plagado de accidentes que se prolonga hasta finales de febrero en cuyo tramo interfiere, por si faltara poco, el mercado de invierno que descentra a más de uno, descoloca a más de dos y suele servir no para mucho más que incrementar las comisiones de los agentes que median en las operaciones de altas y bajas.
No es, en efecto, el gran momento del campeonato, pero si el que determina en qué medida cada equipo se encuentra en disposición de mantener su plan de ruta y alcanzar su objetivo, sea cual sea. En suma, esto se pone serio. Sin jugáramos a la ruleta es cuando el crupier indica que se hagan las apuestas, hasta que suena el «no va más» y la bolita inicia su giro inevitable.