Importante si, pero no una final
No, no es por ir contra corriente ni llevar la contraria a nadie sino más bien para huir de tópicos inútiles. ¿Una final cuando todavía faltan 16 jornadas y 48 puntos en disputa?. ¡Por favor!. Un partido importante si, porque está en juego inclinar el golaverage a favor del Mallorca o el Cádiz en caso de empate al terminar la liga y por el efecto psicológico del resultado en el devenir del calendario más próximo, pero las finales hay que dejarlas para más adelante y con menos recorrido y tiempo para corregir rumbos.
El Cádiz jugó el miércoles en Valencia y allí se ha quedado hasta volar a Palma, donde pernoctará hoy mismo. Los jugadores son casi los mismos, pero el equipo de Sergio González no es el mismo que el de Alvaro Cervera. Es difícil por lo tanto aventurar su rendimiento sin haber cuajado las ideas del nuevo técnico, que ha reforzado primordialmente el centro del campo con Fede San Emeterio y Rubén Alcaraz. También ha apuntalado su ataque con Lucas Pérez que compite con el Choco Lozano, Sobrino y acumula experiencia con el incombustible Alvaro Negredo que, sin embargo, no es Jorge Molina. Un alivio. A una zaga que presente problemas en el juego aéreo se ha incorporado Luis Hernández para tranquilizar a Ledesma, un buen portero. Iza Carcelén y Akapo, recién regresado de la Copa de Africa, pugnan por el lateral derecho, posición que Espino ostenta en propiedad por la banda opuesta.
La baja por sanción de Russo en el Mallorca tal vez precipite la reaparición de Raillo. De no ser así Luis García Plaza debería confiar en Sedlar o improvisar con Oliván o Gayá. La fragilidad defensiva de los visitantes en balones aéreos supone una concesión a Muriqi, el recién aterrizado cuya mejor baza reside en su cabeza. Otra duda es la apuesta por un doble pivote creativo, como el que jugó en Vallecas, o Battaglia suple la ausencia de Baba. Esta decisión condiciona el dibujo entre el 4-2-3-1 habitual o el 4-4-2 de anteayer.
Arbitro internacional y de prestigio: Carlos Del Cerro Grande. Para mi ha ido de más a menos. Es la tercera vez que se cruza con el Mallorca. Bien en Mestalla (2-2) y mal en Son Moix con el Villarreal, también vestido de amarillo, donde más que aplicar el reglamento se dedicó más a cortar el juego, no siempre necesariamente, e impartir cátedra a ambos contendientes. Al borde de su retirada se ha vuelto más conservador.
