La Copa, para desviar la atención
Lo digo al principio aunque no venga a cuento: la entrega del «Balón de Oro» en su categoría masculina se ha convertido en una guerra de egos insoportable y apestosa.
Tampoco voy a dedicar mucho tiempo a la primera eliminatoria de la Copa del Rey de esta temporada que el Mallorca inicia este miércoles en Alcoy. Mis lectores más veteranos saben que a pesar de las bonitas experiencias vividas en Madrid, Valencia, Elche y Sevilla el torneo del K.O me parece una tomadura de pelo organizada a favor de los clubs más grandes y manipulada a tal efecto. En aras de una buena recaudación si se diera, deseo la mejor de las suertes a los modestos implicados en ella: Manacor, Atlético Baleares y Poblense.
No me preocupa que los de Luis García Fernández hayan salido de las posiciones play off, relevados por el Burgos, en la undécima jornada de liga. Lo que sí me inquieta es el cómo. El paréntesis de la buena actuación de Ipurua y el primer tiempo en Son Moix contra un Las Palmas muy mermado, no oculta la realidad del equipo a lo largo de los nueve partidos y medio restantes.
Habrán leido en este mismo blog en las redes sociales o digitales que lo reproducen, que reforzar una plantilla con aspiraciones de ascenso a base de ocho jugadores cedidos, con una inversión mínima en fichajes a pesar de los sesenta millones obtenidos en traspasos y los casi veinte de ayuda al descenso, supone una temeridad próxima la manifiesta irresponsabilidad de los gestores del club.
¿Alguien cree que la base que constituyen los Valjent, Raíllo, Lato, Morlanes, Antonio Sánchez, Sergi Darder o Abdón que acumulan antre cuatro años y diez años de contrato van a aportar algo que ya no hayamos visto?. ¿Es posible pensar que, en términos muy similares, cabe esperar inesperados despegues de los Jan Salas, Dani Luna y Kalumba Jr, aparte Calatayud, Orejuela y Olaizola?.
No sé si este vestuario tiene empaque para dar más de si. A día de hoy empiezo a dudarlo. ¡Ojalá me equivoque!.

