La verdad es la verdad
- Empecemos por la reflexión que la biblioteca de la UNED, por ejemplo, atribuye a Albert Einstein, físico de origen judío nacido en Alemania, posteriormente nacionalizado suizo, austriaco y estadounidense, premio Nobel de física en 1921 para quien no lo sepa y se crea que es el primer fichaje del Mallorca para la temporada 2026-27: «Cuando te mueres, no sabes que estás muerto, no sufres por ello, pero es duro para el resto. Lo mismo pasa cuando eres imbécil».
Hecha la salvedad, la «calle del adiós», en este mismo blog el pasado lunes día 22 de este mes de junio, continúa abierta para todo el que quiera salir de los territorios conquistados de Son Moix o Son Bibiloni, unos a cambio de dinero, poco o bastante, y todos debido a «ofertas irrechazables» (de ayer mismo), ante cuya tentación ha caído hasta el director de los servicios médicos, Adolfo Muñoz, que se ha ido al Real Betis. Nadie abandona el barco para empeorar. Y si, también ha emprendido las de Villadiego Cati Guasp, la fiel y eterna secretaria, el último vestigio de mallorquinismo que quedaba en el club, quien ha optado por la prejubilación. Siempre nos quedará Abdón.
El problema de fondo no es que se marchen quienes ya lo ha hecho y los que lo harán en breve o, a muy tardar, cuando finalice el Mundial. Lo grave es que siguen los que debieron ser desalojados en primerísimo lugar. No me refiero al dueño, que también pero para eso es el propietario y su única opción de no representar lo que pretende encarnar es venderle la moto a otro, una máquina gripada de la que ahora no se podrá deshacer ni a precio de ganga. No se puede gobernar la selva si uno no la ama, ni tampoco un club de fútbol nacido de un sentimiento de más de un siglo de vida si uno no lo siente. «La verdad es la verdad, lo diga Agamenón o su porquero» y el director de negocio, Alfonso Díaz oy el deportivo, Pablo Ortells, no son sino delegados a sueldo de la voluntad de Andy Kohlberg.
