Las apariencias engañan

En la jornada 32 de la temporada 2004-05, el Mallorca estaba en posición de descenso a nueve puntos del Racing y a 11 del Levante. Llevaba cinco partidos sin ganar, solo un triste empate en casa antes de viajar a Numancia. En la rueda de prensa previa al desplazamiento Héctor Cúper reconocía lo delicado de la situación y, resignado, decía: «vamos con la ilusión de ganar al menos un partido, de sentir que ganamos un partido». Y, contra todo pronóstico, lo ganaron 1-2 con goles de Vìctor Casadesús y Marc Iuliano al comienzo de la segunda parte. No volvió a perder, sumó 17 puntos y bajó nada menos que el Levante, que solo empató dos de los últimos cinco encuentros.

He recordado aquella efemérides con motivo de la visita del Real Valladolid, ya descendido, que se presentará en Son Moix motivado por la misma idea: la necesidad de ganar un partido, aunque solo sea uno para saborear la dignidad de la victoria, maletines aparte si es que los hay.

Quienes dudan de que lo que se cuece en los despachos influya en el terreno de juego, el caos en que el propietario, Ronaldo Nazario ha sumido al club es el causante del estropicio que va camino de negativo record de puntos en los equipos de abajo. Cuatro victorias en todo el campeonato, solo una fuera, y otros tantos empates. Pobre bagaje para un conjunto con dos buenas puntas, Iván Sánchez y Raúl Moro, laterales con cierto caché, Luis Perez y Rosa, que ya no juega, aunque serán baja sus centrales, Javi Sánchez y Torres, cubiertos por Comert y Cenk, cedidos por el Valencia y que, al igual que Amallah, han aportado poco. Tampoco estará Sylla, por lo que se perfila Latasa como único delantero, mientras que Juric y Marío Martín tratarán de dirigir la alicaída orquesta con el joven Chuki y Darwin Machis en la recámara.

Arrasate todavía cree en las opciones europeas y apela a un cambio total respecto a las más recientes actuaciones sin explicar cómo llevarlo a cabo. O si, seguridad defensiva y eficacia en ataque, una fórmula más tópica que mágica. Sin Morlanes, Robert Navarro, Abdón y Chiquinho, que nunca ha sido la panacea, deja entrever que Muriqi y Larin podrían compartir ataque. Ninguna certeza al respecto. Primero ganar y después ya se verá, aunque los colistas se le atragantan a este Mallorca desaliñado en el campo y despegado de sus raíces en el palco.

El árbitro viene de Las Palmas, Pulido Santana. De buena condición física, cumple su tercera temporada en la categoría sin pena ni gloria. Primer partido al Mallorca este año y el tercero con el Valladolid, también fuera los dos anteriores: 2-1 en Sevilla e igual en Valencia. No le cuelen confiar batallas difíciles, aunque las apariencias a veces engañan. Cumplirá 42 años y es funcionario. ¡Ojo! con los penaltis, pitó 12 en la liga precedente y este año lleva 6. También con las tarjetas, 112 en la 2023-24 y 65 entre amarillas y rojas en los 13 encuentros dirigidos en la campaña en vigor.