Los famosos flecos

No me imagino a una empresa en la que su consejero delegado se mantenga en el cargo después de haber firmado un contrato de alquiler, realquiler en este caso, para una actividad no permitida y que a la propiedad le ha costado una indemnización de dos millones, añadidos a la finalización del acuerdo. Tampoco que sus clientes hayan sido menoscabados en el transcurso de sendos desplazamientos a eventos de la misma sociedad.

No entiendo que un alto ejecutivo que ha invertido siete millones de euros en la contratación de un trabajador y al cabo de dos años no sepa cómo quitárselo de encima, evidentemente por menos dinero del que costó, siga en el mismo negociado. A otro por el que se pagaron tres millones y medio, tuvieran que cederlo a otra compañia del mismo sector por bajo rendimiento. A mayores, los más jóvenes y mejores recursos humanos a futuro, han abandonado el barco sin compensación alguna.

Es fácil poner nombres en todos los casos. El CEO es Alfonso Díaz, el inquilino defraudado el Presuntuoso y los viajes de la afición a Sevilla, final de la Copa y a Arabia, Supercopa. En el segundo párrafo Pablo Ortells, director de fútbol, y Larin, Van der Heyden y las promesas Woiski (River Plate), Araque (Betis) Barattucci (Villarreal). Y la empresa, por supuesto, el Mallorca.

Pero el presidente es Andy Kohlberg cuyo empeño en dejar la SAD al amparo de los recursos que sea capaz de generar, pocos o ninguno por lo que vemos, choca con la continuidad de los primeros ejecutivos en sus respectivos cargos y su reiterada presunción del fomento de la cantera, dejada de la mano, y la evolución de un proyecto que jamás hemos conocido salvo por el objeto que anida y anima a cualquier entidad dedicada a la inversión: su venta con plusvalía.

No hay traspasos porque nadie quiere pagar lo que pide aquel que ha proclamado a los cuatro vientos su necesidad de desprenderse de activos, ni fichajes porque no hay ni un euro o algún dolar, para pagarlos. Estos son los famosos flecos. Ah si. Muriqi ha renovado hasta los 35 años, cuatro más en los que Abdón seguirá en el banquillo. No será el único.