Los intocables (no de Elliot Ness)

Vean la diferencia. ¿Alguien hablaría de cualquier árbitro de primera división que hubiera expulsado merecidamente a dos jugadores del equipo local, uno por un segunda amarilla de libro y otro por llamarle «eres malísimo», a un tercero en el banquillo por retarle a qué le echara también además de señalar que el capitán, vestido de paisano, le recriminara su actuación en un Levante-Real Sociedad, por decir un partido o un Elche-Espanyol, por decir otro?. La respuesta surge sin pregunta: ¡no!.

Lo ocurrido en relación al arbitraje del árbitro onubense Alejandro Quintero González en el Real Madrid-Celta del pasado domingo explica con matemática precisión por qué a los equipos de Florentino Pérez y de Jan Laporta se les pita de otra manera. Tienen pánico de aplicar el reglamento por las consecuencias mediáticas y las reacciones institucionales de quienes por un lado esgrimen el «caso Negreira», un escándalo sin sentencia, y desde el otro la condescendencia con los Vinicius, Asencio o Carvajal de turno.

El Comité Nacional se ha limitado a contrarestar la desafortunada intervención de Mateu Lahoz, declarado enemigo de quienes no le nombraron presidente en sustitución de Medina Cantalejo, al señalar sin carrera de psicología que se le conozca, que al colegiado andaluz en solfa «no supo controlar su estado emocional». ¡Olé!. A los trencillas en curso no les han diagnosticado mayor veneno que el que destilan sus antiguos «compañeros», críticos de tribuna que odiaban a aquellos que revisaban sus respectivas «moviolas».

Real Madrid TV hará más ruido que la Federación Española e incluso que el recién creado Sindicato de Arbitros. «Hay que proteger al Real Madrid y el Barça porque representan la marca España», dijo el señor Louzán ante el oportuno silencio de su vicepresidente en Las Rozas y primer ejecutivo de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas. Pero si lo que buscan es manipulación, calendario, horarios y designaciones aparte, no se pierdan el formato teledirigido de la Copa del Rey que ha deparado un apasionante Talavera-Real Madrid y Guadalajara-Barcelona además del Deportivo-Mallorca y Atlético Baleares-Atlético de Madrid.