Los odiosos ocho
En efecto, aunque no fue una jornada para enmarcar por lo que respecta al Mallorca pues ganaron todos los de abajo, con la excepción del empate del Alavés en San Sebastián, su victoria sobre el Rayo Vallecano ha forzado le revisión de los billetes de tren expedidos y ha devuelto a este último y al Valencia, próximo visitante de Son Moix, al furgón de cola. Pescados los polizones, la jornada desplazada al martes y miércoles de la semana que viene, permite echar un vistazo a los siete compromisos que quedan ya no solo para seis equipos, sino para ocho. Casi la mitad de la clasificación, ¡una locura!.
Lógicamente empecemos por el Mallorca, a quien se acumulan las lesiones como si alguien le echara mal fario y a las de Raíllo y Joseph se une la de Luvumbo como si se le hubiera torcido el buen pié con el que había entrado. La visita del equipo fallero, día 21 a las 19, vuelve a ser esencial para no esperar otros resultados que, en algunos casos, ya se ha visto cómo se producen. Mejor no fiarse de nadie. Un triunfo le permitiría visitar al Alavés y el Levante, sus enfrentamientos directos aparta del Real Oviedo a Palma para cerrar la competición, le otorgaría confianza para ese sprint final.
Precisamente algunos de esos choques entre rivales del mismo vagón puede marcar diferencias. Los babazorros aun se las tienen que ver, además recibir a los de Demichelis, al Elche, el Oviedo y el Rayo pero, por si fuera poco, han de enfrentarse al Real Madrid en el Bernabéu y recibir al Barça en Mendizorroza.
El inminente Levante-Sevilla se percibe como un duelo a vida o muerte. El primero tiene pendientes tres viajes a Vigo, Villarreal y La Cartuja cuya dificultad se medirá en función de los objetivos europeos de los anfitriones. Por el contrario, los de Luis García Plaza aun han de ser anfiriones del Real Madrid y la Real Sociedad, además de viajar también a Balaidos y El Madrigal.
El Real Oviedo con solo 27 puntos solamente se aferra a las matemáticas, pero sumar los 13 necesarios para alcanzar la cota de los 40 a falta de siete partidos sería milagroso. Eso si, si llega a Son Moix con opciones, algo muy complicado, si es que consiguen batir a los de Eder Sarabia y Quique Sánchez Flores, será un enemigo difícil.
Si los franjiverdes no mejoran fuera de casa se les pondrá muy cuesta arriba aun con victorias en el Martínez Valero, por donde tienen que pasar Atlético, cabe suponer que esta vez con titulares, y Getafe, algo alicaído tras su derrota en el Ciudad de Valencia.
Hablando de Mestalla, vendrán a muerte dentro de una semana. Si el Mallorca les vence, les espera un verdadero via crucis con Atlético y Barça en Mestalla y salidas a San Mamés y Anoeta.
Pero, rememorando a Jarabe de Palo, todo «¿De qué depende?. De según cómo se mire, todo depende». Y sí, de según como lo vea cada uno y, por supuesto, de maletines, arbitrajes y otras hierbas, que unos y otras los hay de todos los colores.