Marketing no es fútbol

El director deportivo del Mallorca, si es que lo decide él solo, tiene claro que Javier Aguirre es el entrenador adecuado para seguir con un proyecto que seis años después todavía no ha empezado. Ya veremos. A su vez, el mejicano ha puesto de manifiesto en sus últimas alineaciones  a quién quiere y a quién no. Las bajas de Reina y Salva Sevilla estaban cantadas por dolorosas que sean y la de Oliván, por expreso deseo del jugador, también. Kubo regresa al Real Madrid, donde le resultará muy difícil debutar algún día, sin retorno y eso que Ortells, quizás en uno de sus delirios, esperaba convencer a Florentino Pérez de compartir sus derechos, pero una cosa es vender camisetas en Japón y la otra destinar el mayor salario de la plantilla, imagen aparte, a un futbolista que no presta dicha diferencia sobre el terreno de juego.

Casi dos millones de euros por temporada no justificados en ninguna de sus cesiones, incluida su primera etapa en Palma como uno más en la tripulación del descenso y segundas partes nunca fueron buenas. Tampoco le quieren en Getafe ni en Villarreal, donde entienden la decepción. Trabaja para él, peca de individualismo y no piensa en clave de equipo sino para impresionar con su velocidad y técnica, que las tiene, no condicionadas al beneficio del colectivo. En eso Lee Kang-in, más limitado, tiene los conceptos más abiertos por mucho que tampoco sea del gusto del «Vasco».

Nos esperan semanas de muchas gestiones. Este vestuario necesita una renovación amplia si bien, visto lo visto, lo que haya que pagar por retener a Muriqi servirá de excusa para no invertir demasiado. Así actúan los propietarios y los precedentes no invitan al optimismo. Lo del límite salarial no se lo crean. No lo han agotado nunca ni lo van a hacer y, además, aumenta con la inyección proporcionada de capital que uno quiera aportar.