Más que mercado, mercadillo

Hemos atravesado el ecuador del mercado de invierno y como era previsible, dadas las circunstancias impuestas por la crisis de la COVID y las inherentes a la precaria economía de los clubs, no ha habido grandes movimientos hasta el día de hoy.

No es menos cierto que se ha puesto de moda apurar los plazos para fichar a la espera de conseguir rebajas que, de todas maneras, difícilmente llegan. El vendedor no es tonto y por mucho que el comprador se haga el longuis para obtener mejores condiciones, el truco ya es muy viejo, lógico y se lo sabe todo el mundo. Pero bueno, faltan dos semanas y aun pueden cerrarse operaciones.

Por ejemplo están a punto de culminar las negociaciones para la cesión de Brandon desde Osasuna al Leganés y la de Alex Alegría, del Mallorca al Zaragoza. En este último caso a falta de definir qué parte de su ficha asume cada uno. En el primero, salidas para liberar licencias, algo que aguardan la mayoría de clientes del presente mercado más pendientes de eliminar gastos que de reforzar plantillas. Cambio de cromos casi siempre.

Salvo error u omisión, solamente el Celta (Aarón Martin) y el Getafe (Aleñá y Kubo) se ham movido en primera división, donde ha habido más baile de entrenadores que nada. Pacheta, nuevo en el Huesca, ha pedido a Sory Kaba, el delantero centro que tuvo en el Elche.

En Segunda hierven los despachos de los peor clasificados, bueno en ambas categorías, el defensa central fichado por el Almería, Peybernes, terminará la campaña en el Real Zaragoza. El Cartagena se ha hecho con los servicios de De Blasis (Eibar) y Antoñito (Panathinaikos) y, por ahora, pare usted de contar. Aquí nadie va a hacer saltar la banca, quizás por no hay nada que pelar.