Méritos propios (1-0 en Son Moix)

Su mayor intensidad, mucho mayor, presión adelantada, incansable, control del espacio e inspiración, dieron al Mallorca un merecido triunfo sobre en decepcionante Espanyol, en el extremo contrario de las virtudes que ayer mostraron los hombres de Luis García Plaza, más metidos en el partido y menos conservadores que un visitante aplatanado, previsible, ingenuo y sin argumentos para igualar el tanto de Dani Rodríguez con una hora por delante.

ALINEACIONES:

R.Mallorca.- Reina (1), Maffeo (1), Valjent (2), Russo (1), Oliván (2), Baba (3), Salva Sevilla (1), Mboula (1), D.Rodríguez (2), Kubo (2) y Fer Niño (1).

Minuto 45, Sedlar (1) por Russo, lesionado. Minuto 60, Amath (1) por Mboula. Minuto 67, Galarreta (1) por Salva Sevilla. Minuto 84, Abdón (-) por Fer Niño y Battaglia (-) por Kubo.

RCD Espanyol.- Diego López (1), Oscar Gil (0), Sergi Gómez (1), Cabrera (0), Didac (1), David López (1), Sergi Darder (1), Embarba (0), Puado (0), Dimata (1) y R. de Tomás (0).

Minuto 54, Morlanes (1) por David López y Melamed (1) por Embarba. Minuto 74, Aleix Vidal (-) por Puado y Loren (-) por Dimata. Minuto 84, Vadillo (-) por Oscar Gil.

ARBITRO:

Díaz de Mera (1), de Ciudad Real. El choque se le quedó grande a medida que aumentaba la tensión. Toleró una excesiva pérdida de tiempo de los locales, permitió que se jugara muy poco durante la segunda parte y confundió en varias ocasiones el signo de sus castigos. Mostró tarjetas amarillas a Sedlar, Oliván, Kubo, Fer Niño y al técnico García Plaza por el Mallorca y a su colega Vicente Moreno, Morlanes, Cabrera y Aleix Vidal por parte blanquiazul. Expulsó con roja directa a Sergio Gómez a los 94 minutos por cortar un avance de Amath cuando encaraba en solitario el área de Diego López.

GOL:

Minuto 26, Oliván mete dentro del área un pase diagonal largo de Valjent, la defensa rechaza en corto y Dani Rodríguez remata con la zurda cerca del palo a la izquierda del guardameta. 1-0

7.529 espectadores.

QUIEN PUSO MAS

Así tituló Víctor Manuel una de sus canciones y este sencillo enunciado define perfectamente los merecimientos de uno y otro equipo sobre el bien cuidado césped de Son Moix porque, efectivamente, el anfitrión hizo bastante más que su adversario para sumar tres puntos que, antes del preceptivo descanso dominical, esa es de Mecano, le sitúan en posiciones de privilegio a la espera de tiempos más revoltosos.

Curiosamente los «periquitos» alinearon un once con apariencia más ofensiva. Un 4-4-2 con Sergio Darder como director de orquesta, prácticamente un rombo, con David López como el centrocampista más retrasado, pero cuyos aleros desistieron rapidamente de sus funciones. Embarba no apareció ni para tapar la subida de Oliván y Puado renunció a las primeras tarascadas. A partir de ahí el Mallorca aprovechó el hundimiento perimetral de su enemigo para adelantar su línea de presión y complicar a su enemigo el control y el desplazamiento de la pelota, siempre más cerca de los tres cuartos, donde Kubo y Fer Niño mareaban a dos centrales de poco peso y muchos kilos, incapaces de encontrar a su guía o conectar siquiera a base de desplazamientos largos con Dimata, que tuvo que bajar en demasía en busca del balón o un Raúl de Tomás poco sacrificado y prácticamente anulado.

Baba fue el dueño y señor de su parcela. Por donde pisó ni crecía la hierba ni tampoco el enemigo. Omnipresente en el robo y fácil en la distribución, desarboló todo intento del rival por el centro. Solo un disparo de Sergi Darder aun en el primer tiempo inquietó a Reina, que no pasó apuros pese al dominio territorial blanquiazul más como consecuencia de su propia desesperación que de un plan preconcebido y bien ejecutado. En el banquillo local se manejaron mejor los tiempos, quizás con un exceso de innecesaria picardía, y también los relevos, aunque el morlaco no precisara descabello ni puntilla, para rendir su figura tras la primera estocada.