Monedas falsas y otras variedades
No hay un solo futbolista sobre la tierra capaz de soportar la crítica, mientras esté en activo. Conservo la amistad de algunos de ellos fraguada a partir de su retirada: «ahora entiendo lo que escribías de mi», me decía Engonga a punto de abandonar a pesar de que siempre me pronuncié a su favor. En cambio no hice muy buenos comentarios de Riado, con quien a día de hoy hasta hemos compartido alguna comida en las que no deja de recordarme que demasiadas veces protagonizó una sección titulada «el peor». Los vestuarios han cambiado, sobre todo económicamente, pero no me atreveria a decir si para mejor.
Fue Benito Floro quien me ilustró: «manejar un equipo es como acudir al rastro con once monedas falsas en el bolsillo». John Benjamin Toshack fue más duro al responder por la alineación que iba a disponer al día siguiente en el partido de ida de la Real Sociedad frente al Dynamo de Minsk que yo cubría para Supergarcía de Antena 3: «jugarán los mismos cabrones de siempre». Yo creo que las cosas han empeorado en proporción al endiosamiento progresivo y la cartera creciente.
En general los jugadores no practican la lealtad con los clubs que les contrata aunque guarden las formas con sus dirigentes o entrenadores mientras trabajan a sus órdenes. Algunos de los del Mallorca dan un pésimo ejemplo al desconsiderar el trabajo de su anterior técnico, Jagoba Arrasate, en favor del recién llegado Demichelis que, seguramente por corporativismo, no se ha atrevido a tanto. Para Leo Román, Muriqi, Samu o Morlanes, que yo haya leído, las ideas del argentino son mejores. Hubo quien tuvo la honestidad de no ir a a despedir el de Berriatua, otros hablan en público ahora que no les puede reprender. Dani Rodríguez no era la única oveja negra.
Quienes alcen la voz para recriminar la información porque el momento no lo aconseja, que se lo cuenten a los parlanchines porque la noticia no elige el instante, el sujeto que la crea, si. Lo que ocurre en la caseta se queda en la caseta no es sino un mito que salta por los aires a la primera filtración, como la producida recientemente en Elche. Hace algunos años, pero ya en el siglo XXI, un destacado directivo del Mallorca dictaba a un cronista las calificaciones que debía poner a cada jugador tras los partidos. Lo saben ambos. Un defensa no cubría a su portero, Martín Mora, q.e.p.d, porque prefería que saliera Zamora. Por no hablar de los condenados a no pasarles el balón para hacerles fracasar.
Manu Morlanes ha declarado según publica Diario de Mallorca que: «la llegada de Demichelis ha sido un soplo de aire fresco buenísimo». Cabe decudir que antes costaba respirar. No abrió la boca cuando Arrasate le impuso como quinto capitán.

