Ni depresión, ni euforia
Los números del Mallorca no engañan. Encaja menos que incluso algún equipo de los clasificados en puestos europeos, pero marca pocos goles solamente superado por los colistas Elche y Cádiz. Sin embargo la victoria obtenida en Mestalla le ha sacado de apuros inminentes y urgencias indeseables. Estos tres puntos no le alejan a más de una jornada de los rivales en descenso, pero por debajo de su duodécima posición en la tabla ninguno de los ocho perseguidores parece mejor.
La forma en que sea desarrolló el partido contra el Valencia ha despertado en algunos sectores de aficionados y, según sus impresiones posteriores, en el propio Javier Aguirre una reflexión sobre el sistema de juego en uso desde la pre temporada, sin Muriqi ni Rajkovic entonces, aplicado con ellos en estas primera once jornadas. Pero no hay que confundir una variante táctica de las que uno echa mano en función de las circunstancias que transcurren durante el juego, con un cambio sistémico brusco que necesita cuajo.
El sábado coincidieron razones de distinta consideración. La afortunada reaparición de Amath que aporta velocidad y salida en el contraataque, la recuperación de un Dani Rodríguez que andaba perdido y las erróneas decisiones tomadas por Genaro Gattuso desde el banquillo local. Pero cara jornada es una historia diferente y se impone la calma antes de experimentar fórmulas que si no se han tomado antes será por algo.
No soy admirador de los planteamientos ultra defensivos que, generalmente, resultan aburridos y poco vistosos. Pero cada cual acude a la cancha con sus propias armas y todas son válidas, dentro del reglamento, con el objetivo de obtener el mejor resultado. Y, como no dejaba de recordar Luis, nunca olvidemos que enfrente hay otro contrincante que lucha por lo mismo y puede ser o jugar mejor. Así que, disfrutemos el momento y mantengamos tranquilidad y calma, aunque victoria y euforia compartan la última silaba y rima.

