O todos o ninguno

No solo es falta de empatía, solidaridad y sensiblidad, sino pura lógica. La Liga de Fútbol Profesional que preside Javier Tebas, a su vez vicepresidente de la Federación Española, una mano a dios y otra al diablo, ha vuelto a deslegitimar la pureza de la competición, la de Segunda en este caso, al aplazar solamente tres de los partidos programados durante el inimnente fin de semana, en lugar de la totalidad de la jornada.

Si el calendario no estuviera sobrecargado con el plácet de ambos organismos sería más fácil reorganizarlo sin perjuicio de los participantes. En tales condiciones reconocemos las dificultades inherentes, pero no compartimos la solución porque el señalamiento de las nuevas fechas para el Castellón-Eibar, Andorra-Mallorca y Granada-Tenerife incide directamente en beneficio o perjuicio de los interesados y, por el contrario, de los terceros en discordia.

La AFE, Asociación de Futbolistas Españoles ya ha solicitado la suspensión de los once partidos en cuestión. Sin éxito, evidentemente. No sé si las muestras de condolencia alcanzarían a ceder sus vacaciones navideñas que no se contemplan en otras ligas europeas para desocupar fechas, pero aun así nunca se trataría de dividir la jornada en distintos grupos.

La clara incoherencia se demuestra en el hecho de que la eliminatoria pendiente de Copa del Rey si se haya postergado al completo ya que por su propio modelo competitivo no afecta al conjunto del campeonato, sino a cada equipo individualmente o, dicho de otra manera, que los emparejados en el sorteo se pusieran de acuerdo en el día y la hora más conveniente para cumplir con el partido único.

Lo hacen todo al revés y son tan reincidentes que no albergamos la menor duda sobre su capacidad, es decir ninguna.