Oportuno y profesional
Discrepo, si. Permitan que opine al contrario de quienes anotan en el debe de Vicente Moreno la publicación de la noticia que confirmó su salida del Mallorca a partir de la próxima semana. En todo caso la inoportunidad nace de quien filtró la información, no sabemos con qué mala intención, y no del técnico que ha aguantado en este club “made in América” carros, carretas, humillaciones y desprecio.
Sin embargo no creo que el entrenador valenciano al que convencieron de que iba a desembarcar en un gran club con un no menos grande gran proyecto a largo plazo, se planteara tomar las de Villadiego solamente por esas sobradas razones, especialmente tras el despido de Maheta Molango. Pienso que el de Masanasa se va porque a cualquier ser humano se le puede engañar una vez e incluso dos, pero una tercera ya es pasarse. Las flechas ya no apuntan al CEO cesante o cesado, sino a una propiedad insensible e insensata que ha negado tres veces como el mismísimo San Pedro: hizo oídos sordos a las advertencias del ex presidente Monti Galmés, prometió lo que no ha dado, hizo oidos sordos dos veces al ser requerida para reforzar la plantilla de acuerdo con las exigencias de la nueva categoría alcanzada y, me temo, ha avisado en una reciente ocasión de que las vacas seguirán flacas.
Cualquier accionista con sentido común habría procurado mantener en secreto la dimisión de su primer preparador profesional, gestada meses atrás. Sobre todo habría aislado al vestuario ante cualquier acuerdo o desacuerdo con el inquilino del banquillo. Unos propietarios que, al contrario, confiaron el mando de la nave a un señor sin experiencia ni prestigio, un verdadero neófito con galones que nadie le impuso, cuya labor, además de desautorizar públicamente a Moreno, desembocó en un desarraigo social cada vez mayor y, a día de hoy, difícilmente recuperable.
Los medios de comunicación tenían la obligación transmitir la filtración recibida. Algunos, en su afán de no abandonar su permanente genuflexión, han llegado a dudar de la integridad de Vicente Moreno y sus colaboradores. Eso ya no. Dejémonos de masajes y llamemos a las cosas por su nombre. Puede que hayan querido desviar la atención y focalizar el desatre sobre el menos culpable y hacerle salir por la puerta de atrás, pero sea por la que sea y en cualquier caso, lo hará con la cabeza bien alta. Y, lo más importante, sin deber nada a nadie.


