¿Parchís o ajedrez?
En medio de las habituales preguntas tópicas e insulsas, me llamó la atención la de un compañero en la rueda de prensa posterior al partido entre el Mallorca y el Almería del pasado domingo, algo así como «¿el esquema que utiliza con muchos hombres en el centro del campo es porque le falta un pivote defensivo que pueda cubrir la espalda de jugadores como Pablo Torre, Sergi, etc?». La respuesta de Luis García Fernández fue inmediata en plan «nosotros utilizamos veriantes, la estructura no depende de usar a dos, tres o cuatro, los jugadores son fichas que están paradas cuando empieza el juego, pero durante el partido se mueven en distintas posiciones».
Si en estas comparecencias contemplaran el género de la réplica, impedida por las normas de la Liga de Fútbol Profesional y atacada por periodistas y medios, yo hubiera repreguntado si se refería a las fichas del parchís, de la oca o las del ajedrez y las damas, porque sus movimientos no se parecen en nada. Unas avanzan o retroceden a capricho del azar, en cambio las otras obedecen a una estrategia fija o variable en función del desarrollo de cada partida. La comparación estuvo bien, aunque después de siete jornadas confieso que no he logrado distinguir entre el dado o las piezas.
Cuenta la leyenda que en medio de las pequeñas tertulias improvisadas en el ambigú de la sala Augusta antes y después de la presentación del documental «Unics» que conmemora los cien años de la Federación Balear de Fútbol de les Illes Balears, le preguntaron a alguien que ocupa un cargo auxiliar en el Mallorca qué tal el entrenador y contestó que «mimbres se los han dado, ahora veremos qué hace con ellos». Dicho sea porque acabo de leer que el club deposita su máxima confianza en él y tal afirmación cuando la carrera acaba de empezar abona la sospecha de lo contrario, así que no sé si sacar el tablero o el cesto.
