Patrimonio en peligro

Recapitulemos. ¿Cuál es la liga del Mallorca?. Según los «entendidos», el Real Madrid, el Barça, el Villarreal, el Atlético, el Athletic y el Betis son de otro mundo, lo que mueve a preguntarnos en qué competición juegan el Celta y el Espanyol, este último con un límite salarial inferior al del club bermellón.

Aceptamos la derrota como signo fijo a la hora de rellenar las quinielas en las que aparezcan dichas confrontaciones. Ciñámonos a los once contrincantes clasificados en la segunda mitad de la tabla, puesto arriba puesto abajo. De ellos la tripulación de Arrasate no ha ganado a seis: Oviedo, Levante, Valencia, Girona, Real Sociedad y Osasuna por orden clasificatorio inverso. Ha superado por la mínima y con serios apuros al Alavés y el Getafe y con un marcados más holgado al Elche y el Sevilla. El Rayo espera el próximo domingo a las dos de la tarde en Vallecas para mejorar nota o terminar la primera vuelta con menos de 20 puntos, síntoma de enfermedad grave que no permite consuelo de tontos sean cuantos sean los afectados.

Resumimos. Si en primer lugar renunciamos a 18 de los 54 puntos disputados al aceptar inferioridad manifiesta y aun anotando el punto rebañado al Celta en Palma, de los 30 de que consta has la fecha la liga propia, el Mallorca solo ha sumado 17, poco más de la mitad. Si extrapolamos estas cifras al final de la temporada, 114 puntos posibles, quedaría entre 35 y 38 puntos, números claros de descenso.

La situación no admite las explicaciones nada convincentes del entrenador: «Llegamos tarde a la presión y los balones divididos porque estábamos mal posicionados». ¿Que fue antes, el huevo o la gallina?. Así llevamos 18 jornadas sin haber progresado más que en sensaciones y puntualmente. La plantilla es la que es, culpa de Pablo Ortells y la tacañería del presidente Kohlberg, sus socios y su peón de confianza, Díaz. Si, como aseguran, el patrimonio del club es la categoría, primera división, hacen muy poco o nada para preservarlo. De momento lo único que refuerzan es el estadio que, no lo olvidemos, todavía es de titularidad municipal, es decir de todos.