Perdón sin olvido
El descenso del Mallorca, tercero desde el desembarco de la propiedad norteamericana, así como las pérdidas económicas registradas desde la salida de Robert Sarver de su accionariado, tienen nombre, Andy y apellidos, Díaz Ortells.
Mientras el presidente espera a que le preparen las preguntas de la entrevista con sus consiguientes respuestas o un nuevo discurso para amenazar con diez años más sin vender el club y regresar a Arizona, Miami, Delaware o donde sea, sus generales no pierden ocasión de abrir el pico aunque sea para quedar en evidencia.
El CEO se ha despachado con un recordatorio histórico: «Hace cinco años estábamos peor». Tiene mala memoria y eso que ya habían despedido a Maheta Molango, que se consideró traicionado por alguien, pero los ejercicios 2019-20 y 2020-21, se cerraron con beneficios. Salvo un lápsus de un millón y medio palmado en la campaña 2021-22, las cuentas de explotación negativas corresponden a las presididas por Mr. Kohlberg.
Los buenos resultados económicos de la temporada 2022-23 coinciden con el traspaso de Kang in Lee, -¡qué raro!-, y el cambio de accionistas y presidente que, a la vista está, han llevado al club y al equipo a un naufragio cuyo rescate no se vislumbra a corto plazo.
El director de fútbol se disculpa y afirma asumir la responsabilidad de lo sucedido. No es verdad. Asumir exige consecuencias, no es una palabra vacía como casi todas aquellas en que los culpables se eximen a si mismos. Mejor no acudir a las hemerotecas para hacer un copia y pega de la palabrería habitual en casos como el presente, aunque bastaría poner un oído en Girona u Oviedo para escuchar algo similar.
Tampoco es casual que los tres clubs que bajan a Segunda pertenezcan a fondos de inversión, uno mejicano, otro árabe y el de aquí de un paraiso fiscal de USA. La reestructuración, término curiosamente aludido al unísono por Díaz, Ortellas y Demichelis, no incluirá a nadie de arriba. Los dueños tampoco sabrían a quién poner. Pero el mallorquinismo, del que tampoco conocen ni jota, es generoso y, efectivamente, tiende al perdón…… pero no al olvido.


