Prevaricar con todas las de la ley
Que en 1962 Sir Stanley Rous cometiera la atrocidad de exonerar a Garrincha de una expulsión para que pudiera disputar la final del Mundial que enfrentó a Brasil, campeón, con Checoslovaquia no es admisible como antecedente para que Gianni Infantino, presidente de la FIFA. prevarique con descaro, a instancias de Donald Trump, para redimir al goleador norteamericano Balogun con el fin de su participación en el choque de octavos entre Estados Unidos y Bélgica.
La Federación Internacional de Fúbol Asociación no solamente reniega de sus propio reglamento, tal cual ha denunciado la UEFA en un comunicado, sino que prohibe desde siempre cualquier recurso de federaciones integrantes, clubs, futbolistas, entrenadores, o cualquier profesional con licencia, recurrir a los tribunales ordinarios salvo amenaza de expulsión. Bosman les ganó la partida, pero su norma continúa vigente y la han usado para advertir más de una vez a la federación de algún país disidente. Un reglamento que solo rige para el resto del fútbol, pero no para ellos, lo que reduce a simple pataleta el comunicado de Alecxander Cefferin, su homólogo eurepeo.
La Federación belga tendría que haberse negado a formar parte de la pantomima, el colegiado designado a arbitrar el encuentro, el resto de selecciones a continuar en el torneo, con el palo económico que ello supondría al organizador tramposo y, en el menor de los casos, a exigir la dimisión del dirigente suizo sin aguardar a asemblea alguna.
Si bastante tocado se encuentra ya el fútbol a base de convertir sus clubs en multinacionales, pasto de fondos de inversión y cada vez más aproximado al negocio descarado que al espectáculo y ya no digamos el deporte en esencia, una decisión como la que ha tomado su máximo organismo rector supone un torpedo directo a su línea de flotación y una bomba de racimo a la ilusión y la confianza de millones de aficionados en todo el mundo, privados de la fe en lo más hondo de sus sentimientos y del único entretenimiento a su alcance verdaderamente globalizado.
