Punto por punto (1-1 en Son Moix)
Mallorca y Espanyol firmaron un empate que no satisfizo a ninguno, después de desperdiciar toda la primera parte en un querer y no poder del primero y un estado contemplativo del segundo. Al gol de Muriqi dos minutos después del intermedio respondió Lazo con un gran tanto no exento de fortuna, que se comió Rajkovic, y amargó la felicidad local amenazada seriamente en los minutos finales con el añadido de dos expulsiones en el banquillo.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- Rajkovic (0), Maffeo (0), Valjent (2), Raillo (2), Copete (1), J.Costa (1), Baba (2), Galarreta (2), Dani Rodríguez (1), Kang-in Lee (1) y Muriqi (1).
Minuto 27, Gio (2), releva a Maffeo por lesión. Minuto 65, Amath (1) por Dani Rodríguez. Minuto 86, Angel (-) por Kang-in Lee y A.Sánchez (-) por Copete.
R.C.D. Espanyol.- Lecomte (1), Oscar Gil (1), Sergi Gómez (1), Cabrera (1), Oliván (1), V.Souza (1), Darder (1), Expósito (1), Braithwaite (0), Puado (0) y Joselu (1).
En el minuto 60, Lazo (2) y Aleix Vidal (1) por Puado y Expósito. En el 81, Keidi Bare (-) por Braithwaite.
ARBITRO:
Diaz de Mera (1), de Castilla la Mancha. Empieza con poco rigor y cuando intenta imponerlo ya es demasiado tarde. Muy protestado por ambos equipos deja, aparte de su criterio dispar, la duda de una caida de Angel ante Oliván en el área, en la que se pidió penalty e interpretó que el lateral había tocado primero el balón. 14 faltas a favor del Espanyol y una tarjeta para Darder. 12 favorables al Mallorca en el que vieron amarillas Gio, Valjent y Galarreta. Las rojas se las reservó al banquillo: a Maffeo por protestar y a Aguirre por reclamar una prolongación más larga de los 4 minutos concedidos.
GOLES:
Minuto 47, balón en profundidad sobre Gio, completamente solo, quien eleva sobre la salida de Lecomte y, en el segundo palo, llega Muriqi para empujar a la red. 1-0
Minuto 70, Lazo controla en un lateral y ensaya un centro chut con rosca que supera la posición de Rajkovic y termina en la red tras tocar el poste opuesto. 1-1
13.892 espectadores
INTERCAMBIO DE GOLPES
Ojo por ojo, diente por ciente, golpe por golpe. Los partidos reducidos a uno de las dos partes de que deben constar suelen terminar en castigo para ambos contendientes. Anfitriones y periquitos invirtieron los primeros 48 minutos en un guión apropiado para la inminente noche de Halloween. En efecto daba pavor el juego especulativo de los periquitos para contener a un anfitrión más bullicioso que eficaz, más intenso que beligerante, más impulsivo que sereno. Rajkovic tuvo que intervenir ante un tiro lejano de Expósito. Lecomte, apenas para interceptar un centro raso de Laume Costa que buscaba la entrada, cómo no, de Muriqi.
A la vista de las alineaciones pronostiqué a un amigo la debacle blanquiazul que los de Aguirre no supieron aprovechar. No entendí que pretendía Diego Martínez colocando a Braithwaite en una banda y a Puado en la otra con la pretensión de impedir las incorporaciones ofensivas de Maffeo y Jaume Costa. Vana ilusión, desconocimiento o extraño estudio del rival. Creí que iba a plantear una batalla valiente, con una escuadra repleta de jugones y cañoneros. Pronto vislumbré que la posición excesivamente retrasada de Darder no era sino una hañagaza ideada para atraer una marca en cuya anzuelo nadie iba a picar.
El paisaje se despejó cuando, por fin, entre Gio y Muriqi sacaron partido de la empanada mental de sus contrarios que no abandonaron ni con café del descanso. Otra falsa esperanza porque con el visitante en la lona, no hubo capacidad ni acierto para tumbarle después de la cuenta hasta ocho para detener el desigual combate. Herir a la fiera y no rematarla suele traer malas consecuencias. Y cuando ni una sola alma lo esperaba, cuando todos creíamos que el segundo gol solo era cuestión pocos minutos, el perico abrió la jaula y lanzó un picotazo que invirtió los papeles.
Quien estaba tumbado en el ring, cubriéndose con ambas manos para evitar un golpe definitivo, era el equipo local. El técnico ubicado a la izquierda se dio cuenta, nunca es tarde si la dicha llega, de que necesitaba doblar la guardia de sus alas. La salida de Aleix Vidal por un lado y Lazo por el otro, desarmó los embarullados y ya muy contados contragolpes. Del plan conservador, se pasó al suicida. La noche se abatió sobre Son Moix mientras el Mallorca se tenía que conformar con un punto de los tres que acarició y el Espanyol lamentaba no haber espabilado antes para sumar dos más que nunca mereció. Punto por punto, decepción por decepción.