Regreso al fútbol

Me encanta el slogan del programa que presenta el precandidato a la presidencia de la Federación Balear de Fútbol, Fausto Oviedo: «Devolvamos el fútbol al fútbol». Esto es precisamente lo que acaba de hacer la Selección Española, regresar a los orígenes del deporte que, posiblemente, sea el más bello del mundo. Otro bonito lema de aquella cerveza danesa que se proclamaba, también y solo posiblemente, la mejor del planeta. No es que tanto uno, igual que la otra, no puedan presumir de ello, pero el respeto a las demás disciplinas forma parte de su grandeza.

Luis Aragonés unió a dos equipos, Real Madrid y Barça, bajo un solo color, el de la Roja. Otro Luis, en este caso De la fuente, ha formado un grupo donde desde la nada y nos ha recordado que el juego que nos contagió su pasión fue el de la colectividad por encima del individuo. Alfredo Di Stéfano ya dijo hace muchos años que «ningún jugador es tan bueno como todos juntos» y Luis Felipe Scolari, que ha entrenado en Arabia Saudí, Kuwait, Uzbekistán, Japón y China, además de a las selecciones de Brasil y Portugal, dejó escrito que «no puedes tener estrellas en un equipo ganador, solo grandes jugadores».

Los ganadores de la Eurocopa 2024 nos acaban de decir que la humildad y la solidaridad, junto al trabajo, el sacrificio y la entrega, son las determinantes que permiten brillar a cada uno de ellos. El colectivo al servicio de una causa común, todos para todos,  jamás todos para uno se llame Messi, Mbappé, Vinicius o perico de los palotes. Algo que dirigentes como Laporta, Florentino Pérez y algunos más nunca entenderán. Lo suyo, lo de la Federación, la UEFA, la FIFA y el resto de la corte celestial es otra cosa, un negocio que no tiene que ver con la esencia de esta maravilla e impele a gritar: ¡apartad vuestras manos del fútbol!.